Ya puede empezar con los alimentos sólidos

Lo normal es que a partir de ahora acepte los alimentos sólidos. Si los rechaza no pasa nada porque esperes unas semanas, lo importante es que siga tomando leche porque es el alimento más importante para él.

EL SEGUNDO TRIMESTRE

Ahora está preparado para digerir alimentos sólidos. El reflejo de sacar la lengua cuando se le pone alguna sustancia sobre ella disminuye. La salida de los dientes y su habilidad para sentarse y coger objetos con los dedos son otros factores que influyen en ello.

El bebé también lo demuestra con su comportamiento: disfruta cuando le ofreces un alimento sólido y no parece quedarse satisfecho tras una toma. Si es así, está listo para la introducción de las papillas, pero si escupe lo que le pones en la punta de la lengua, es mejor que esperes unas semanas.

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Hay niños que aceptan las papillas encantados y otros que se aferran a la leche. No hay problema, ya que ésta sigue siendo el alimento más importante. Hasta el primer año los sólidos son un extra.

Así conviene actuar

  • Introduce las papillas de modo gradual. Empieza con un solo cereal o fruta, preferiblemente de sabor dulce, como las zanahorias o el plátano. De este modo, si tu bebé es alérgico (lo sabrás porque presentará vómitos, diarreas, erupciones cutáneas...), enseguida sabrás a qué. Si lo rechaza, espera unos días más. Y ofrécele los sólidos siempre después de la leche.
    • Permítele que vea lo que lleva la cuchara y sostenla entre sus labios. Así, él mismo chupará el contenido. Para él ésta es una nueva técnica, muy distinta a la succión. Ahora, debe transportar el alimento hasta el fondo de la boca con ayuda de la lengua para tragarlo. Y es posible que si todavía no sabe bien cómo hacerlo, saque la comida de la boca. Paciencia; poco a poco lo conseguirá.
      • Es bueno que le dejes tocar los alimentos con las manos, para que se familiarice con ellos, pero toma ciertas precauciones, como ponerle un babero grande y colocar su trona en un suelo que sea fácil de limpiar.
        • Observa bien sus señales de que ya no quiere más: los labios apretados, la boca cerrada, la cabeza retirada de la cuchara y una mano que la empuja lo más lejos posible.

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