Primeros zumos de frutas

Lo normal es que a partir de los 5 meses tu hijo pueda empezar a tomar zumos de fruta, pero antes de dárselos por tu cuenta, consulta con su pediatra, no sea que te recomiende esperar un poco más.

La OMS recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses, pero la mayoría de los pediatras incluyen la fruta y zumos sin azúcar en la dieta del bebé alrededor de los 5 meses. El que unos especialistas aconsejen introducirlos un poco antes y otros algo más tarde depende de la evolución del bebé, de su grado de madurez, de su peso...

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Son muy saludables

En cualquier caso, “nunca deben darse antes de los 4 meses, porque el aparato digestivo del pequeño aún no está preparado para digerirlos y pueden predisponer al niño a posibles alergias”, advierte Marta Anguera, dietista y nutricionista.

Los zumos le aportan vitaminas, sobre todo vitamina C y betacarotenos, que pueden mejorar sus defensas. Y algunos, como el de naranja, contribuyen a combatir el estreñimiento. Además, ayudan al pequeño a familiarizarse con diferentes sabores y preparan su organismo para que tolere otros alimentos, además de la leche.

Lo ideal es introducir los zumos antes que la fruta en la dieta del bebé. Hay que prepararlos con frutas de temporada bastante maduras (así tienen más vitaminas), de una en una, e ir dándoselos a probar dejando un intervalo de tres o cuatro días entre un tipo de fruta y el siguiente.

“No es recomendable ofrecer al bebé más de una fruta nueva a la vez, porque si alguna le produce alergia es muy difícil saber cuál ha sido”, advierte la nutricionista. En caso de que una fruta le siente mal, debemos eliminarla de su dieta durante unos meses y volver a dársela algo más adelante.

Despacito, sin prisas

Puedes hacer a tu hijo zumo de naranja, de mandarina, de manzana, de pera, de uva o de ciruela, pero evita las frutas del bosque (moras, frambuesas...) y las tropicales (kiwis, caquis... ) hasta que te lo diga el pediatra.

Otra cosa que no debes hacer es dar a tu hijo el zumo en el biberón, porque de este modo aumentas su propensión a las caries. Lo aconsejable es ofrecérselo a cucharaditas, así produce más saliva y le
quedan menos restos de zumo en los dientes.

La primera vez ofrécele sólo una pizca y a medida que pasen los días ve aumentando la cantidad, hasta que llegue a tomar unos 50 ml de zumo diarios. Se lo beberá mejor después de la siesta, ya que tendrá sed.

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Por último, no hay inconveniente en que le des zumos envasados de vez en cuando, siempre que sean específicos para niños de tan corta edad.

A vueltas con el zumo de naranja

Este zumo es el que primero se introduce en la dieta del bebé por la gran cantidad de vitamina C que le aporta. Sin embargo, ataca levemente al esmalte de los dientes y tiene un sabor demasiado ácido.

  • Lo que debes hacer para que a tu hijo no le afecte a los dientes es ofrecerle un poco de agua después del zumo, para que le limpie la boca.
  • Si no le gusta, prueba a hacérselo de mandarina. Esta fruta es tan rica en vitamina C como la naranja y tiene un sabor más dulce.
  • No son buenas costumbres darle el zumo rebajado con agua (así tiene menos vitaminas) ni azucarado (el azúcar aumenta su propensión a las caries, sacia mucho e impide que el pequeño se familiarice con el verdadero sabor de la fruta).
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