Dale a tu bebé purés con carne y pescado

Después de la fruta y la verdura debes incorporar la carne y el pescado a su dieta. Hazlo así y aceptará sin problemas estos nuevos alimentos.

Debe ser el pediatra quien te diga cuándo puedes empezar a dar a tu hijo carne y pescado, pero lo más probable es que te recomiende iniciarle en la carne a partir de los 7 u 8 meses y esperar hasta los 10 o 12 meses para darle pescado, que es más alergénico.

Para que a tu pequeño le cueste menos aceptar este cambio en su dieta es recomendable que le des los nuevos alimentos triturados en su puré de verduras habitual.

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La mejor elección

Las primeras carnes que debes ofrecerle son pollo, pavo, ternera blanca y cerdo (sin adobar), en todos los casos sin piel, huesos, nervios ni grasa. Empieza dándole filetitos de entre 50 y 70 gramos y ve aumentando la cantidad según te indique el especialista. Hiérvelos o hazlos a la plancha y después incorpóralos a su puré.

En cuanto al pescado, lo habitual es introducirlo en la dieta a los 10 meses, pero si en tu familia hay casos de alergia o a tu pequeño le sienta mal alguna fruta, es más aconsejable que esperes hasta que cumpla el año para dárselo.

Comienza con el pescado blanco (merluza, gallo, lenguado, rape...), que tiene un sabor más suave y es más fácil de digerir. Dale filetitos algo más grandes que los de carne, de unos 100 gramos, porque al cocinarlos menguan más, asegúrate de que están limpios, cuécelos o pásalos por la sartén y añádelos al puré de tu hijo en días alternos con la carne.

Para empezar a darle pescado azul (sardinas, atún, salmón...) tendrás que esperar a que cumpla los 2 años, porque es más graso y se digiere peor.

Dos trucos muy útiles

Si a diario no tienes tiempo de hacer el puré a tu hijo, en alguna ocasión en que estés menos ocupada prepara los de toda una semana, congélalos y ve sacándolos según los necesites. Ahora bien, recuerda que la carne y el pescado debes añadirlos poco antes de ofrecer el puré a tu pequeño, para evitar que le den una textura grumosa.

No te agobies si hasta que tu hijo se habitúe a estos purés pasa unos días comiendo peor. Dale unas cucharaditas para que se vaya acostumbrando a su sabor y completa su comida con una papilla o un puré que sí le guste.

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