La edad de los purés verdes y las papillas "tutti frutti"

Espera a que el pediatra te diga cuándo puedes empezar a dar a tu hijo purés de verduras y de frutas. Y cuando lo haga, prepáraselos siguiendo estas pautas. Le facilitarán la aceptación de los nuevos alimentos.

Aproximadamente a los cuatro meses y medio, el bebé ya no se sacia sólo con la leche y las papillas de cereales y debe empezar a tomar otros alimentos. Unos pediatras recomiendan empezar primero con la verdura y otros con la fruta, pero todos coinciden en que si el lactante tiene bajo peso, conviene acostumbrarle antes al puré de verdura, que le aporta más calorías.

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En cualquier caso, las dos opciones son válidas, porque la composición nutricional de estos grupos de alimentos es muy parecida (conviene que sigas el criterio del pediatra de tu pequeño, que es quien mejor conoce su evolución y sabe qué es lo más adecuado para su desarrollo).

Poco a poco y sin forzarle

Lo verdaderamente importante es darle a probar los nuevos alimentos por separado, siempre de uno en uno. Así, si alguno no le gusta o le sienta mal, sabrás enseguida cuál es. En este último caso no debes volver a dárselo hasta que te lo diga el especialista.

También es recomendable que los primeros días le ofrezcas sólo un par de cucharadas del alimento novedoso, para que se vaya acostumbrando a su sabor y textura poco a poco (tendrás que “completar” su comida dándole, como siempre, su biberón o su toma de pecho). No insistas si lo rechaza (es normal que al principio no le guste), porque entonces te costará más conseguir que lo acepte. Inténtalo en un par de ocasiones y si tu pequeño continúa retirando la cara cada vez que le acercas la cuchara a la boca, no vuelvas a ofrecérselo hasta el día siguiente.

Ingredientes adecuados

Sus primeros purés “verdes” debes hacerlos de una sola verdura. Las mejores para él son la patata, la judía verde, el calabacín, el cardo, el puerro y la zanahoria. Cuécela en poca agua, sin sal (igual que el azúcar, no debe probarla hasta después del año) ni bicarbonato (elimina parte de las vitaminas).

Pasados dos o tres días puedes empezar a prepararle el puré con dos o tres verduras distintas, procurando siempre que una de ellas sea patata, ya que suaviza el sabor del resto de las verduras y facilita al pequeño la aceptación de todas ellas. Al ir a comprarlas, si dudas de su frescura, adquiérelas congeladas, porque así te aseguras de que mantienen todas sus vitaminas. Recuerda que el puré de patata y calabacín, el de patata, cardo y puerro y el de patata, judía verde y zanahoria suelen gustar mucho a casi todos los bebés.

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Una vez que las verduras se hayan cocido y estén blanditas, añade un chorro de aceite de oliva de 0,4º, para que el puré te quede más suave, y pásalas por el pasapurés. Así eliminarás los hollejos y aumentarás las probabilidades de que a tu pequeño le guste.

Una vez que se habitúe a su nueva comida, sustituye el pasapurés por la batidora y ve pasándole el puré cada vez menos, para que se vaya familiarizando con texturas más gruesas.

Deja para después del primer año las verduras que son flatulentas, como la coliflor, el repollo y las coles, para prevenir molestias digestivas a tu hijo, así como las que tienen un alto contenido en nitratos, como las espinacas, los nabos y las acelgas, porque estas verduras, a la larga y tomadas en mucha cantidad, pueden llegar a producir anemia a los niños de tan corta edad.

Si vas a iniciar a tu hijo antes en las frutas, escoge piezas maduras, quítales la piel y el corazón y procede igual: al principio hazlas con una sola fruta (pera, manzana o plátano) y dale un par de cucharadas. Cuando la acepte, mézclala con otra fruta y dásela a probar. Luego puedes dársela en el biberón de cereales o con cuchara. No añadas azúcar y dásela justo después de prepararla, para que no pierda vitaminas.

Pregunta al especialista si puedes darle frutas de temporada (melón, uvas, ciruelas...), porque es algo que depende de la actividad intestinal de cada niño. Las frutas que no debes darle hasta que cumpla los dos años son el kiwi, la fresa, el albaricoque y el melocotón, porque pueden provocarle alergia.

Si rechaza la papilla de frutas, no te angusties y completa su merienda con su biberón de leche habitual. Que acepte los nuevos alimentos sólo es cuestión de tiempo y mucha paciencia.

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