Cuando tu hijo ya come con cuchara...

Alrededor del año, los niños comienzan a comer con cuchara. en ocasiones no les prestamos mucha atención en esta tarea que consideramos de lo más normal. Sin embargo, es necesario que no adquiera malos hábitos.

Si tu hijo acaba de empezar a comer con cuchara, ¡toma nota! Es necesario tener en cuenta algunas consideraciones para conseguir que lo haga respetando unas pautas.

consejos para cuando use cuchara para comer

Para que no se eternice delante del plato y, en la medida de lo posible, no se embadurne ni lo pringue todo de comida, sigue estos consejos.

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  • Ponle un babero grande, que le cubra bien, y coloca un hule debajo de la trona, para que no manche el suelo.
  • Sírvele su ración en un plato irrompible, porque más de una vez lo tirará al suelo, y con el borde elevado, para que le resulte más fácil coger la comida. Procura, además, que sus alimentos tengan cierta consistencia (si le das sopa, se pondrá perdido). Pero aun así, hazte a la idea de que al principio será más lo que caiga fuera del recipiente que lo que se lleve a la boca.
  • Hazte con otra cuchara igual que la de tu pequeño y alterna sus cucharadas con las tuyas. Así evitaréis pasaros horas delante del plato y te aseguras de que recibe suficiente alimento. Ahora bien, no le atosigues: no le des el chupete después de cada cucharada, porque así favoreces la acumulación de gases, y no le metas más comida en la boca para que termine antes, si aún no se ha tragado la cucharada anterior.
  • En esta fase en la que se encuentra tu hijo, también resulta muy efectivo comprarle varios platos decorados con motivos infantiles y ponerle uno diferente en cada comida. Descubrir qué dibujo se esconde bajo los alimentos que le has puesto será un aliciente que le animará a usar la cuchara más deprisa.
  • No le llenes mucho el plato. Algunos niños se agobian y pierden el apetito al ver raciones demasiado grandes. Además, así le das la oportunidad de pedirte más si se queda con hambre, algo que le hará sentirse “muy mayor” y que reforzará su autoestima.
  • No prolongues su comida. A tu hijo, en esta edad, le costará permanecer sentado más de 20 minutos seguidos. Si en ese tiempo no ha terminado lo que le has puesto en el plato es que no quiere más (además, mantendrá la boca cerrada, retirará la cara con expresión de asco cuando le acerques la cuchara...), y esto significa que el momento de comer ha terminado. Si le fuerzas a tomar más, corres el riesgo de que vomite y de que se forme la idea de que comer es algo desagradable, lo que mermará su apetito.
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    A la mesa con todos

    Por otro lado, ahora que el niño empieza a querer comer solo, es importante acercar su trona a la mesa, para incorporarle a las comidas familiares...

    1. Para que así se sienta uno más del clan y compruebe que ocupa un lugar único y exclusivo en su familia.
    2. Para que se anime a probarlo todo (o casi, ten cuidado con lo que coge, no sea que se atragante).
    3. Para que le resulte más sencillo aprender a manejar los cubiertos, viendo cómo lo hacen los “mayores”, y se vaya familiarizando con los modales que debe seguir en la mesa.

      ¿Recurre más al chupete?

      No te extrañes si tu hijo, desde que intenta comer él solo con la cuchara y le das de beber en la taza, se chupa más el dedo o te reclama el chupete con más frecuencia. Lo hace porque ha perdido esos momentos de placer que obtenía cuando le dabas el biberón y busca en su dedito o en el chupete una fuente sustitutiva de bienestar y satisfacción. Se trata de un hábito pasajero que abandonará pronto, en menos de un par de semanas.

      Es natural que coma menos

      Tampoco te preocupes si a pesar de su entusiasmo por comer solo, tu hijo tiene ahora menos apetito y come un poco peor, porque es algo completamente normal, que les ocurre a la mayoría de los pequeños de esta edad. Ello se debe a que los niños, después del primer cumpleaños, crecen a un ritmo bastante más lento.

      Durante los 12 primeros meses suelen engordar alrededor de siete kilos, y a partir de entonces, hasta los 36 meses, ganan sólo entre dos y tres kilos por año. No obstante, si le dejas comer solo se sentirá contento y satisfecho de sí mismo y comerá lo suficiente como para seguir creciendo sano, fuerte y sin problemas.

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