9-12 meses: aprendiendo a masticar

Tu hijo ya gatea con soltura y se pone de pie agarrándose a los muebles. Le encanta explorar. Su vida se hace más interesante y sus comidas también.

En esta edad el bebé llora si pierde de vista a su madre, pero estando ella suele mostrarse sociable y risueño con la gente. Echa los bracitos para que le cojan en brazos y nombra sus objetos habituales siempre con las mismas vocalizaciones, lo que es señal de que va relacionando sonidos con contenidos.

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Y en cuanto a su alimentación, ya tiene algunos dientecitos y disfruta cogiendo los alimentos con los dedos.

Alimentos nuevos

9-10 meses: Puré de verduras (lechuga, judías verdes, puerros...) con pescado blanco (gallo, merluza...).

10-12 meses: Yema cocida, cereales con gluten (galletas, pan...), pastas, queso blanco, yogur, jamón York, fritos (croquetas, patatas, varitas de pescado...).

Consejos

Para que no se quede sin comer. Sírvele la menestra o las croquetas de primer plato: al tener más hambre, masticar no le importará tanto. Pero si es incapaz de acabárselas, para que no se quede sin comer, complétale la comida con su papilla, su puré o su batido habitual. Así se irá habituando a comer más sólido y menos comida triturada.

Para que coma con más gusto. Prepárale menús muy atractivos, que le entren por los ojos, disimula los sabores que rechaza, déjale comer con los dedos... Y si todo falla, prueba a darle tarritos para “primeros comedores”. Sus tropezones tienen el tamaño justo para que los niños se habitúen a masticar sin sentir asco.

Dudas

¿Puedo darle sólidos aunque no tenga dientes?

Claro que sí. El periodo que abarca de los ocho a los doce meses es el idóneo para enseñar a tu hijo a masticar y si demoras este aprendizaje, le costará más habituarse a una dieta “normal”.
Además, la masticación es imprescindible para que fortalezca las encías y los maxilares y para que ensalive bien los alimentos, lo que le evitará digestiones largas y pesadas. Si no tiene dientes, no temas que se haga daño: los bebés tienen las encías muy fuertes y como los alimentos que vas a darle son blanditos, podrá masticarlos bien sin sentir ningún dolor.

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¿Qué hago si rechaza la comida que no esté triturada?

Sigue batiéndosela y luego, a deshoras, ofrécele alimentos sólidos aptos para su edad, que le llamen la atención (galletas, una pera...). También es bueno que vayas sustituyendo la batidora por el rallador y que le dejes picar de vuestros platos. Así se irá habituando a las texturas más gruesas y a los trocitos.

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