Una postura anticólicos

Todos me daban consejos. Que si ponla en esta postura, o dale esta infusión... Todo lo que me decían, yo lo aplicaba, pero nada funcionaba.

Con el tiempo aprendí que cada niño es un mundo y que simplemente tenía que conocer mejor a mi hija. Y así descubrí su postura anticólicos: de pie, con la niña mirando al frente y mi mano en su tripita, le flexionaba las piernas y la paseaba por la casa.

Todo un récord

Entre masajitos, posturitas y mucha paciencia, pasaron los días hasta que Paula cumplió un mes. Entonces los cólicos aumentaron e hicieron su aparición por la mañana, por la tarde y... ¡de madrugada!

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Aunque lo peor fue cuando cumplió un mes y medio. Ese día no dejó de llorar ni para comer. ¡Qué raro! Pasaron las horas y no mejoraba. Ni se durmió la siesta, tenía tantos espasmos que no podía dormir. Fueron ¡15 horas de cólico!

Aunque recordaba de las palabras del pediatra (“Nunca te pongas nerviosa”), me costaba controlarme. Aguanté como pude y cuando Paula se durmió, a media noche, salí a la terraza y rompí a llorar.

La cruda realidad

Hoy Paula sigue con cólicos. Por la tarde, a veces por la noche... Como los huevos Kinder, siempre con sorpresa. Pero la experiencia es un grado, sé que esto es así y ya no me desespero. Dicen que pueden seguir hasta los cuatro meses... Yo creo que no, que ya están remitiendo...

Un masaje para prevenir el cólico

  • Con la palma, haciendo círculos, trazaba en su tripita una U invertida, en el sentido de las agujas del reloj, para desplazar los gases hacia el colon.
  • Después, con la yema de los dedos y dando suaves golpecitos, dibujaba una circunferencia alrededor de su ombligo, como una O. Esto le encantaba.
  • Para acabar, circulitos con las yemas, desde el pecho hasta el ombligo... y flexiones de piernas.
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