La leche materna y su función protectora de la salud del bebé

la leche materna protege la salud de los bebés
Jamie GrillGetty Images

La protección única que la leche materna concede a los bebés nace de la interacción de sus componentes entre ellos y con el recién nacido. Las moléculas que componen la leche materna, muchas aún por descubrir, no trabajan de forma individual, sino en conjunto para crear relaciones simbióticas que respondan a las necesidades de cada niño. Este sistema de interacciones es el responsable de la capacidad de la leche materna de reforzar el sistema inmune del bebé y frenar las infecciones. Potenciar la investigación de los componentes de la leche materna en su conjunto daría explicación al mecanismo detrás de estos beneficios para los recién nacidos.

Así lo han expuesto los investigadores y médicos ponentes en el XIV Simposio Internacional de Lactancia Materna organizado por Medela en Londres, que ha contado con la participación de los principales investigadores en temas de lactancia y leche humana a nivel mundial.

La lactancia materna como mecanismo de defensa frente a las alergias

Una de las ramas de investigación vigentes con más fuerza dentro del estudio del sistema inmune del bebé es aquella que trata de identificar el papel de la leche materna en la protección frente a las alergias. Hasta el momento se conoce el potencial de la leche materna para prevenir las alergias, pero no su mecanismo de acción.

Según Daniel Munblit, profesor asociado de la Universidad Estatal de Medicina de Moscú Sechenov (Rusia) “los componentes de la leche materna establecen continuamente relaciones simbióticas, trabajando juntos, o antagónicas, anulando los efectos del contrario. Son estas intrincadas interacciones, que estamos cerca de descubrir, las que juegan un papel clave en la capacidad de la lactancia de proteger a los recién nacidos frente a las alergias”.

Actualmente, la investigación del doctor Munblit está centrada en una revisión sistemática de todos los estudios previos sobre cómo influye la leche materna en el funcionamiento y refuerzo del sistema inmune de los recién nacidos. El siguiente paso sería trasladar el conocimiento de su mecanismo a prácticas clínicas que mejoren la salud de los neonatos.

A mayor protección de la salud del bebé, mayor beneficio económico para todos

Con estos nuevos datos sobre la mesa, los investigadores han hecho hincapié en que un bebé que no tome leche materna estará más expuesto a infecciones y enfermedades, tanto de niño como en la edad adulta. Esto supondrá un aumento de los costes sanitarios que tienen que asumir los Sistemas Nacionales de Salud para el tratamiento de dolencias graves como enfermedades respiratorias, sepsis o enterocolitis necrosante (NEC). Por ello, el doctor Subhash Pokhrel de la Universidad Brunel de Londres (Reino Unido) ha remarcado durante su ponencia en el simposio la importancia de animar a las madres a prolongar la lactancia al menos hasta los 6 meses para reducir los costes en salud pública.

Su investigación está centrada en calcular el retorno de la inversión que tendrían los gobiernos y centros de salud si se realizara una mayor inversión en la promoción de la lactancia. Concretamente, en Reino Unido, se ha cuantificado que, si el 80% de las madres dieran el pecho a sus hijos durante al menos 6 meses, el sistema sanitario se ahorraría 40 millones de libras anuales. Este ahorro no procedería solamente de la prevención de enfermedades infantiles, sino que la investigación también ha tenido en cuenta la posible reducción de casos de cáncer de pecho gracias a los beneficios de la leche materna también para las madres.

Fuerte peso de la investigación en bebés prematuros

A lo largo del simposio también ha cobrado gran importancia la investigación en torno a la salud más frágil de los bebés prematuros y el papel de la leche materna en el completo desarrollo de su organismo. El doctor Daniel Klotz de la universidad de Freiburg en Alemania ha insistido en la importancia de implicar al personal de la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) en la lactancia de las madres, facilitando la alimentación de los niños pretérmino con leche materna. Esta postura se ve reforzada por recientes estudios que demuestran el fuerte potencial del calostro en la prevención de enfermedades crónicas.

A su vez, la doctora Janet Berrington de la Universidad Brunel de Londres ha remarcado la importancia que tiene la nutrición de los bebés prematuros al impactar directamente sobre el riesgo de infecciones, el posible desarrollo de enfermedades crónicas, intolerancias alimenticias, así como en el desarrollo de problemas posteriores, como obesidad o asma.

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