Molestias habituales

Además de la inflamación del pecho, también puedes notar un aumento de la temperatura corporal. “Pero nunca superior a 38 ºC. Si es mayor, debes acudir al médico”, advierte la matrona.

image
D.R.

En algunos casos también puede aparecer dolor de cabeza. Y otra molestia que quizá notes en el comienzo de la lactancia materna son los entuertos, que se producen cuando el bebé comienza a succionar del pecho y suelen ser más molestos a partir del segundo parto.

Ocurren porque al dar de mamar, el organismo segrega oxitocina, una hormona que hace que el útero se contraiga bruscamente. Estas contracciones ayudan al útero a volver a su tamaño y duran sólo los primeros días de la lactancia. Para aliviar los entuertos puedes tomar paracetamol una hora o dos antes de la toma. Este fármaco también sirve para el dolor de cabeza y la fiebre.

Publicidad - Sigue leyendo debajo

Aliviar la hinchazón

La mejor manera de eliminar la dureza e hinchazón de los pechos es dar de mamar al bebé. Ha de vaciarlos bien para que vuelvan a producir más leche en la siguiente toma. Si el pequeño no puede agarrarse porque el pecho está muy duro e inflamado, puedes aplicar calor con el fin de dilatar los conductos mamarios y facilitar así la salida de la leche.

Lo más recomendable es la ducha de agua caliente, pero también sirven paños calientes o una bolsa de agua caliente. Ten la precaución siempre de no aplicar la fuente de calor directamente sobre el pecho, así evitarás posibles quemaduras.

Una vez aplicado el calor, estimula el pezón con la mano y observa si sale leche. Puedes sacártela manualmente o con un sacaleches hasta que veas que el pecho se ha ablandado. Pon entonces al niño y deja que vacíe un pecho por completo, así te aseguras de que toma toda la grasa de la leche que se encuentra al final de la tetada. Si no puede vaciar el otro pecho porque ya está repleto, sácate la leche (puedes congelarla en un frasco estéril).

Una vez vaciados los pechos, aplica frío local para aliviar la congestión. Hazlo con compresas de agua fría o con una bolsa de guisantes congelados, que se adapta muy bien a las formas de la mama.

Utiliza un sujetador que contenga bien el pecho (has de llevarlo día y noche) y evita cualquier estímulo sobre las mamas hasta la siguiente toma. “Es muy importante evitar tocarse el pezón o estar continuamente con el sacaleches”, aconseja la matrona.

Poco a poco el organismo regula la producción de leche, de manera que “fabrica” la que el bebé demanda, con lo que las molestias en el pecho disminuyen y desaparecen.

Publicidad - Sigue leyendo debajo