Ahora más que nunca

Nada más nacer tu cuerpo genera lo que se denomina calostro, que es lo que precede a la leche materna. Esta sustancia se considera muy beneficiosa porque tiene una alta concentración de nutrientes y grasas que ayudan al recién nacido a proteger su organismo y le proporciona todo lo que necesita durante los primeros días.

Entre los beneficicios para el recién nacido destacan:

Desarrolla sus músculos bucales

Durante la succión y la deglución, tu bebé pone en funcionamiento todas y cada una de las estructuras de su musculatura bucal (los labios, la lengua, los carrillos, el paladar, la mandíbula, la faringe y la laringe). Estos actos producen estímulos funcionales en el órgano bucal, influyendo de este modo en su desarrollo correcto. De hecho, suponen tanto ejercicio para tu bebé que por eso en muchas ocasiones se queda dormido mientras está mamando.

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Ayuda en las afecciones de la piel

Contiene una proteína llamada lisozima con un alto efecto antiinflamatorio y cicatrizante, por lo que es eficaz para contribuir a curar afecciones como el eczema o la dermatitis del pañal.

Es buena para sus pulmones

Según un estudio de la Universidad británica de Southampton sobre 1.500 bebés, aquellos que tuvieron lactancia materna durante al menos 4 meses de vida tenían unos pulmones más fuertes al cumplir los 10 años. Y una de las razones de esta fortaleza se encuentra en que el esfuerzo que los bebés tienen que hacer para sacar la leche del pecho mejora su capacidad pulmonar.

Es lo mejor para los prematuros

Tanto es así que, según la prestigiosa revista Pediatrics, favorece el desarrollo físico y la maduración de los órganos del bebé prematuro y reduce su tiempo de hospitalización. Y es que las madres de estos bebés producen una leche que es más alta en nitrógeno, proteínas, lípidos, ácidos grasos, vitaminas, calcio y otras sustancias importantes para el desarrollo de estos niños.

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