Problemas durante la lactancia materna

A pesar de que suele ser una experiencia maravillosa, la lactancia natural también puede presentar dificultades.

Éstas son las más frecuentes:

DOLOR.

Probablemente es porque el niño no se agarra bien al pezón y no abarca la areola.

No obstante, ten en cuenta que es normal que el pecho te duela al producirse la subida de leche, durante uno o dos días.

GRIETAS.

Pueden deberse a que el bebé muerde el pezón o a humedades y roces.

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Mantén el pecho seco entre las tomas usando discos absorbentes y sácate algo de leche antes de empezar la toma para que el bebé no
succione con fuerza al principio.

PEZONES INVERTIDOS.

Existen correctores que sacan el pezón mediante una suave succión. Puedes usarlos desde los primeros meses de embarazo o utilizarlos durante unos minutos antes de la toma.

OBSTRUCCIÓN.

Si el bebé no vacía el pecho, las glándulas galactófaras que contienen la leche se obstruyen y notarás unos bultos dolorosos.

Procura que el niño apure el contenido de cada pecho en cada toma. Las compresas de agua caliente y los masajes en dirección al pezón te aliviarán.

MASTITIS.

La obstrucción puede degenerar en una mastitis, una infección que provoca cansancio, dolores de cabeza y fiebre. Suele afectar a un solo seno, en el que notarás un bulto pequeño. Tu ginecólogo te aconsejará sobre si debes o no suspender la lactancia y te recetará antibióticos compatibles con ésta.

Para prevenir la mastitis, procura que el bebé vacíe cada mama en cada toma o hazlo tú después con un sacaleches.

Recuerda que la mayoría de las dificultades se pueden prevenir y así la lactancia será una experiencia muy agradable para ti y para tu bebé. Sólo necesitas algo de técnica, tranquilidad y confianza en que todo irá bien.

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