El último mes de embarazo, paso a paso

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Últimas dos semanas de embarazo

A dos semanas de dar a luz los nervios de la madre afloran. Para evitar deseperarse disfruta del último periodo en el que tu hijo estará dentro de ti.

Belinda Santamaría Asesor médico: Dr. Eduardo Cubillo, obstetra de la Unidad de Incontinencia Urinaria y Suelo Pélvico de la Clínica Ginecológica Dr. Cubillo, de Madrid.

Últimas dos semanas de embarazo

Cuando el día del parto se acerca las embarazadas, además de sufrir los cambios en su cuerpo, comienzan a desgastarse psicológicamente debido a los nervios de la llegada y la preocupación por el estado del bebé.

2 semanas para el parto

Contracciones indoloras. El bebé, con unos 48 cm y 2,9 Kg, ya está encajado, y a la incomodidad de su postura se suma el empuje de las contracciones uterinas. Sí, en este mes tienes las contracciones de Braxton Hicks, poco dolorosas, irregulares e infrecuentes, que contribuyen a ablandar el cuello uterino.

Más monitorizaciones. También pueden aparecer ya contracciones significativas y el médico debe valorarlas con la monitorización. Si la gráfica fetal refleja algún problema (pérdida de bienestar), el tocólogo, al que visitarás cada semana, decidirá si es preciso finalizar la gestación. Por contra, si pasas la semana 40 y no hay síntomas de parto, te monitorizarán cada cuatro o cinco días hasta la semana 42. Superada esta fecha se considera un embarazo post-término y es probable que te induzcan el parto.

Permisos en el trabajo. Las madres empleadas tienen derecho a ausentarse de su puesto para monitorizarse y realizar las pruebas que el médico estime oportunas. Si estás muy cansada y el trajín de las visitas médicas te supera, puedes coger ya la baja maternal (podrás hacerlo aun antes, siempre que te queden seis semanas tras el parto para recuperarte).

1 semana para el parto

La espera desespera. Psicológicamente, la última semana supone un gran desgaste para la madre. Al cansancio físico, la falta de sueño, las digestiones difíciles, etc. hay que añadir la preocupación por lo que se avecina, el temor de que aparezca alguna complicación, la ansiedad por que todo termine... Esto genera un estado de ánimo “explosivo”. Es prioritario recuperar la calma, ahorrar energías, pensar en positivo y poner en práctica la respiración de relajación aprendida en la preparación al parto (otra razón para asistir a las clases).

Pérdida del tapón mucoso. En esta última semana quizá aparezca por la vagina una sustancia grisácea y densa con algún hilillo de sangre. Es el tapón mucoso que cerraba el cuello uterino y protegía al niño de infecciones. Si se desprende solo, es porque se ha producido una ligera dilatación: el parto no es inmediato, pero está cerca. Si el tapón se desprende tras una revisión ginecológica, el dato es menos relevante, ya que se debe a la manipulación médica, no a una dilatación.

Rotura de la bolsa. A veces, sin contracciones, se rompe la bolsa de aguas y sale el líquido amniótico a borbotones. Ve al hospital sin prisa pero sin pausa; aunque no te duela nada, el parto se puede producir en las próximas 24 horas. Además, una bolsa abierta es un foco de entrada para cualquier infección.

Contracciones de parto. En algún momento de esta semana notarás un dolor intenso en los riñones que se desplaza hasta la parte baja del abdomen y después se calma. Se trata de una contracción y ésta sí es de las de parto. Lo más probable es que hasta dentro de media hora no tengas otra. De momento serán soportables y de corta duración, pero aumentarán en ritmo y se irán intensificando. Cuando se produzcan cada 15 minutos y sean rítmicas, más largas e intensas, habrá llegado el momento de coger la bolsa y salir hacia el hospital.

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