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Relajación para un parto más fácil

La visualización y el control de la respiración son dos métodos estupendos para mantenerte relajada en el parto y hacer que éste sea mucho más soportable y fácil.

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relajación embarazada

Para que el parto sea más fácil, te conviene conocer y practicar estas técnicas durante el embarazo; de hecho, se enseñan en los cursos de preparación al parto, a los que te recomendamos asistir. Tu hijo capta y siente tu calma y tu confianza.

 

visualización

Ponte cómoda y respira profundamente, hasta que te sientas completamente relajada. Cierra los ojos e imagina que paseas por un jardín repleto de flores. Mira a tu alrededor y fíjate en el rosal. Escoge una rosa: tómala en tu mano y obsérvala. Imagínatela abriéndose suavemente, pétalo a pétalo, cada vez más. Tómate tu tiempo.

Ahora “mira” tu pelvis e imagina que es la flor con los pétalos cerrados. Entonces mira cómo la flor se abre poco a poco y siente cómo tus músculos de la zona pélvica se aflojan y se distienden. Mantén esta imagen y esta sensación durante unos minutos,
hasta que veas a la flor y al cuello uterino completamente abiertos. Tras visualizarlos, imagínatelos volviendo a cerrarse.

Si lo repites con regularidad durante meses, este ejercicio aflorará automáticamente en el momento oportuno, sin que necesites recordarlo conscientemente.

respiración

En la primera fase del parto, la dilatación, cuando las contracciones empiezan a ser molestas, inspira profundamente, llevando el aire hasta el abdomen; luego deja que suba hacia el tórax y hasta las clavículas. Y espira al revés, de arriba a abajo, soltando despacio el aire de la clavícula, del tórax y del abdomen. Esta respiración aumenta la concentración de oxígeno en tu sangre y te relaja el canal vaginal.

Entre contracción y contracción, haz respiraciones abdominales lentas, llevando de aire el abdomen y soltándolo en el doble de tiempo. En la fase del expulsivo, haz la inspiración mientras pegas la barbilla al pecho y te agarras a las asideras de la camilla, y echa el aire despacio mientras empujas fuerte con los abdominales y cuentas hasta seis. Mantén la presión en estos músculos hasta que la contracción pase.

Si te pones nerviosa, vuelve a concentrarte en respirar bien y mantendrás el control.

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