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¿Bebé = crisis de pareja?

Con la llegada de un hijo, la pareja discute más. ¿Cómo ser padres sin renunciar a seguir unidos y felices? 

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¿Bebé = crisis de pareja?

El nacimiento de un bebé es una buena noticia. Extraordinaria. Pero ya nada será como antes: en casa –y en la familia– hay una personita más y hay que afrontar una situación novedosa, diferente. A este cambio tan radical hay que sumar que la maternidad y la paternidad generan "cierto estrés": con la llegada del bebé, el rol de los padres cambia y nace la inseguridad de no estar haciendo las cosas bien, además de la preocupación constante por la salud y el bienestar del niño.

Este estrés hace que se pueda caer más fácilmente en discusiones, las cuales, unidas al cansancio y a la falta de paciencia, pueden producir cierto desgaste en la pareja. De hecho, los primeros meses de vida del niño son una prueba de fuego, porque, aunque hay alegría e ilusión, aparecen las dudas, los temores, el aumento de las tareas y la falta de sueño y de tiempo. Además de situaciones inevitables, como malas noches porque el niño no duerme o dificultades para hacer planes, los padres también tienen que pasar por asumir que ya no cuentan con la atención exclusiva del otro.

Claves efectivas

Sin embargo, hay pautas para hacer frente a esta situación. ¡Se puede ser padres sin dejar de ser pareja! Para ello, hay que superar algunas dificultades del día a día y volver a buscar el equilibrio. A continuación, os damos unos consejos que os facilitarán el proceso y os ayudarán a disfrutar de esta preciosa etapa.

  • Trabajar la comunicación: Con esta nueva responsabilidad, es posible que cada miembro de la pareja tenga dudas –sobre la crianza, sobre si lo hace bien o no...– que mantendrá en silencio. Compartir esas inseguridades, esas incertidumbres, une a la pareja, mientras que guardarlas para uno mismo la separa. También es útil hablar abiertamente de ello con familiares y amigos, para ser conscientes de que esos temores son comunes a la mayoría de las personas y es aconsejable contemplar hacer una terapia de pareja.
  • Empatizar con el otro: Después del nacimiento del bebé, la madre está agotada. Por su parte, el padre se siente abrumado por las nuevas responsabilidades. La situación esos días se complica por la falta de sueño, las continuas demandas del bebé... De nada sirve lamentarse o pensar que el uno o el otro tienen una situación de desventaja. Lo mejor es ponerse en la piel del otro y hablar abiertamente de las emociones de cada uno.
  • Ser positivos: Hay que tener en mente que los meses iniciales son difíciles pero es algo pasajero. Pasados cuatro o cinco meses, todo empieza a ser más fácil: la madre está recuperada, el padre sabe manejarse mejor con el niño, las tareas están más claras, el pequeño tiene unos horarios... Y es muy positivo aprovechar los fallos para aprender, en lugar de para enfadarse o hacerse reproches. Además, hay pautas para evitar los pensamientos negativos.
  • Repartir las tareas y buscar momentos: Los padres han de establecer un reparto del trabajo realista, teniendo muy claro que hay situaciones y etapas en las que uno tendrá más peso o presencia que el otro. La madre ha de relajarse y evitar el error de pensar que sólo ella sabe cuidar al bebé; el padre ha de vincularse e implicarse. Juntos, han de repartirse las malas noches, las veces que abandonan la cama para atender al niño y, cuando deje el pecho –o si no lo toma–, los biberones. Sólo repartiendo el trabajo y gestionando el cansancio, la pareja encontrará momentos para ella, para charlar o pasar un rato agradable.

Y cuando surge la discusión...

Si el conflicto es inevitable, hay que evitar que los nervios nos superen. Conviene ser tolerantes y recordar que nadie tiene la razón ni la verdad absoluta. Con amor y paciencia, y asumiendo que, si hay una discusión, algo de culpa tienen ambas partes, se abrirá una vía de entendimiento. Para relajar esos momentos, es bueno tener presentes los objetivos comunes, y una vez pasada la discusión, recordar que el apoyo del uno al otro es incondicional.

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Aun así, si pensáis que la situación os desborda y no vais a poder superarla solos, lo mejor es que busquéis la ayuda de un psicólogo, quien os pondrá en el camino adecuado para encontrar de nuevo la complicidad y la intimidad que existía antes de la llegada del bebé. Los psicólogos de TherapyChat, Servicio de Psicología Online de la máxima calidad, seguro y privado, pueden ayudaros a lograrlo. Cada mes, tendréis 4 sesiones de una hora de duración, en formato chat o videollamada. Además, tenéis el Canal de Chat permanente abierto –es un servicio ilimitado– para intercambiar mensajes con tu psicólogo.

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