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Cuidados del pecho durante la lactancia

Hidratación, higiene y una buena técnica al dar de mamar son las claves para que tu pecho no se lastime en esta etapa.

Gemma Cardona. Asesora: Sonia Rubio, matrona del Hospital Universitario Virgen de Arrixaca (Murcia).
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cuidados del pecho durante la lactancia

Desde que te quedas embarazada, tu cuerpo empieza a prepararse para la lactancia. De hecho, los cambios en los pechos son uno de los primeros síntomas de embarazo que notan muchas mujeres. Y durante la gestación ya puedes empezar con los cuidados, en concreto hidratando esta zona con cremas o aceites específicos.

Así darás al pecho la elasticidad extra que va a necesitar a medida que aumente de tamaño y ésa será la mejor arma contra las estrías. Eso sí, cuando lo hagas, evita el uso de jabones y cremas en la zona del pezón, porque podrían irritarlo. Además, el aire y el sol (nunca en exposición directa) serán una buena prevención para las temidas grietas.

Cuidados del pezón

Al iniciar la lactancia es normal que sientas los senos doloridos y tensos. Les pasa a casi todas las mujeres y no indica ningún problema. Pero si este dolor aumenta en intensidad, notas quemazón o se prolonga más de una semana, consulta a tu matrona o a tu ginecólogo: podría haber una infección u otro problema que requeriría su correspondiente tratamiento.

El pezón es una de las partes que más tendrás que mimar. Uno de los mejores cuidados, según explica Sonia Rubio, matrona del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca, de Murcia, es adquirir la costumbre de humedecerlo con tu leche cada vez que acabes de dar el pecho y después dejarlo secar al aire libre. La leche materna tiene múltiples propiedades antiinfecciosas y antiinflamatorias y será una excelente prevención contra las grietas.

Otro cuidado básico para evitar lesiones es aprender a separar a tu hijo del pezón cuando acaba de mamar: debes hacerlo metiendo tu dedo meñique en la boca del niño con suavidad, entre sus mandíbulas, y esperando a que pare de succionar para separarlo del pecho.

Consejos para el día a día

La higiene, por supuesto, es importante, pero no por dar el pecho tendrás que extremarla. Según comenta Sonia Rubio, con una ducha diaria es suficiente. Si lavas el pezón demasiado a menudo se puede ablandar y eso empeoraría las grietas. No hay que lavar el pecho antes y después de dar de mamar, pero sí es recomendable que te laves las manos antes y después, para evitar infecciones.

Si tienes pequeñas pérdidas de leche te serán muy útiles los discos absorbentes que venden en las farmacias. Al comprarlos asegúrate de que estén hechos de material transpirable y acuérdate de cambiarlos con frecuencia para evitar la humedad.

Se recomiendan los sostenes sin aros, porque éstos podrían dar problemas de congestión. Tendrás que llevar una o dos tallas más, para que no te aprieten. Cuida que los tirantes sean anchos y, a poder ser, regulables. Actualmente hay mucha oferta de sostenes para la lactancia, con aberturas por delante. Son mejores los de tejidos naturales. Lávalos con detergentes suaves, que no irritan la piel.

Bien por los masajes

Los masajes suaves en los senos son de gran ayuda para prevenir la congestión mamaria. La manera correcta de hacerlos es presionando el pecho con las yemas de los dedos, sin apretar demasiado. El movimiento, siempre desde arriba hacia la areola, en pequeños círculos (no deslizando la mano). Puedes incluso darte los masajes mientras estés dando de mamar, así ayudarás a que fluya la leche.

Categoría: Belleza

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