Según la postura del bebé, así es el parto

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Posición de salida del bebé

Al final del embarazo el bebé se pone cabeza abajo y encaja su cráneo entre los huesos de la pelvis materna. Ésta es la mejor posición para nacer, y la más habitual, pero hay otras.

David Ruiz. Asesores: Dr. Bernat Serra, jefe del Servicio de Obstetricia, y Dr. Alberto Rodríguez, coordinador Área de Obstetricia, del Hospital Dexeus de Barcelona.

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Una duda que te asalta al final del embarazo es saber si el bebé que esperas está ya encajado en tu pelvis y si su postura es la adecuada para salir con cierta facilidad por vía vaginal. El feto se coloca en “posición de salida” generalmente en el séptimo mes, si se trata del primer embarazo, pero suele suceder más tarde, incluso poco antes del parto, si la mujer ya ha tenido hijos.

Empujando con la cabeza

La posición cefálica, en la que primero sale la cabeza, es la más común (95% de los partos) y la mejor para nacer. En esta posición, con los brazos y las piernas recogidos sobre el cuerpo y el mentón pegado al pecho, el bebé “es como un huevo al que se le van dando pellizcos (ya que el útero se contrae por su parte superior), de modo que la zona más ahusada, la coronilla, es la que se acopla a la zona más estrecha del útero, el cérvix”, explica gráficamente el doctor Alberto Rodríguez, coordinador del Área de Obstetricia del Hospital Dexeus de Barcelona.

No obstante, la posición cefálica puede ser anterior (occipito-púbica), en la que el feto “mira” hacia la columna vertebral de la madre, o posterior (occipito-sacra), en la que mira hacia el ombligo materno. El parto vaginal es perfectamente viable en ambos casos, pero en el segundo será más lento, ya que el bebé, una vez dentro del canal, tiene que rotar sobre sí mismo para ir introduciendo la cabeza en la posición adecuada. Y eso le lleva su tiempo. También aumentan un poco las probabilidades de romper aguas al principio del parto, de sufrir dolores de espalda con las contracciones y de tener que utilizar fórceps para extraer al niño.

Otra posibilidad, aunque remota (menos del 1%), es que el bebé se coloque boca abajo, pero que no tenga la cabeza flexionada y con la barbilla pegada al pecho. Así, en vez de la coronilla mostrará primero la cara (si está totalmente deflexionado) o la frente (parcialmente deflexionado).

“Las dos son situaciones excepcionales, posiblemente un obstetra no se encuentra más de cinco casos como éstos en toda su trayectoria profesional”, señala el doctor Alberto Rodríguez. Eso sí, en ambas será preciso hacer cesárea.

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