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Intervención y postoperatorio de una cesárea

Si te van a hacer una cesárea, tranquila. Te contamos cómo será todo el proceso y la recuperación.

Gemma Cardona. Asesores: Alfredo Perales, jefe del Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario La Fe de Valencia, y Silvia Corchs, matrona del Centro Lenoarmi de Barcelona.
así se hace una cesárea

En primer lugar, te pondrán un gotero y te rasurarán la parte alta del vello púbico. Después te administrarán la analgesia. En el 90% de los casos se utiliza la epidural, sólo se opta por anestesia general en casos muy específicos, como serios problemas de columna o algunas urgencias. Para administrarla, el anestesista te pedirá que te pongas tumbada en posición fetal o sentada doblando la columna y muy quieta. Entonces te pinchará con una aguja e introducirá un catéter con la dosis, que se deja por si hay que administrar más dosis. Cuando notes sus efectos te pondrán una sonda en la vejiga para ir evacuando la orina.

CORTE TRANSVERSAL

Una vez preparada, se empieza con la cirugía, que dura una hora. No suele permitirse la entrada al quirófano del padre. El primer paso es un corte transversal a la altura del pubis (en la línea del biquini). “Este corte tiene la ventaja de que la cicatriz casi no se ve, porque cuando crece nuevamente el vello, queda oculta”, explica el doctor Perales.

Hay otro tipo de incisión, vertical, pero cada vez se realiza menos. Después el obstetra te separará la grasa y los músculos abdominales y abrirá el peritoneo con las manos para llegar al útero. Entonces realizará un corte transversal en el útero. Cuando abra la incisión sacará al bebé. El obstetra cortará el cordón umbilical y extraerá la placenta. Después coserá el útero (con un hilo que se reabsorbe solo) y los músculos. Ya por fuera, coserá la herida con grapas o hilo y la cubrirá con un apósito. Bajo los efectos de la anestesia no sentirás dolor.

Los complicaciones más comunes de la operación son las hemorragias y las infecciones, que se dan en un 5% de los casos. También existe el riesgo de sufrir una trombosis y que se produzcan adherencias, en menor medida. Respecto a los riesgos para el bebé, el mayor es que aumenta la posibilidad de complicaciones respiratorias. Pero no te agobies, estaréis bien vigilados.

El postoperatorio

Una de las desventajas de la cesárea respecto al parto vaginal es que la recuperación es más lenta. Si en este último te puedes ir a casa en un par de días, con la cesárea el tiempo suele aumentar. Y también suele ser más dolorosa. Estamos hablando de una cirugía, así que no te sientas mal si necesitas tranquilidad o que las visitas sean menos frecuentes.

El efecto de la anestesia evitará que sientas dolor, pero esto irá remitiendo a partir de la hora. Entonces te administrarán calmantes por el gotero. Podrás probar líquidos al cabo de unas cuatro horas. Si te sientan bien, seguirás con una dieta progresiva, primero blanda y luego sólida, según la tolerancia. Cuando la tolerancia quede probada te retirarán el gotero y la sonda y a las 24 horas el médico te pedirá que intentes levantarte y ducharte.

Es importante que te muevas, porque así evitas complicaciones circulatorias, como la trombosis, y ayudas a que los intestinos cojan su ritmo (disminuyendo los problemas de gases). Por eso, incluso aunque no andes, intenta no estar en la misma postura mucho tiempo.

Levantarte te costará un gran esfuerzo. La primera vez debería ayudarte una enfermera, ella te indicará cómo hacerlo. Es posible que te marees, así que también por eso es mejor que no estés sola. Si te duele la herida, pide analgésicos. Los hay compatibles con la lactancia.

Las enfermeras vigilarán la herida y la irán limpiando. Pasados siete o diez días te quitarán los puntos (si no son reabsorbibles) o las grapas.

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