Anestesias en el parto

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Analgesia epidural

Es la más utilizada en nuestras maternidades, según la ‘Estrategia de atención al parto normal’ del Ministerio de Sanidad. Bloquea los nervios que transmiten el dolor de las contracciones sin anular la consciencia, de manera que la madre está despierta perono siente ningún dolor.

Verónica Palomo. Asesores: Dr. Máximo Sanz, jefe de Anestesia y Reanimación del Hosp. Príncipe de Asturias (Madrid), y Dra. Amparo Urbina, jefa de Anestesia y Reanimación Ginecológica del Hospital 12 de Octubre (Madrid).

Epidural

Cómo se administra

Cuando hayas dilatado 3 o 4 cm (en algunos centros la ponen antes), el anestesiólogo te introducirá una aguja entre dos vértebras de la zona lumbar y, a través de ella, un catéter que dejarán puesto y por el que te irán suministrando los anestésicos durante el parto.

Cuando te pinchen has de estar en posición fetal, sentada o tumbada, y completamente quieta (tendrás que aguantar las contracciones).

La dosis de analgesia la controla el anestesiólogo, según las peticiones que tú hagas, o la suministra una máquina de forma continua, o incluso puede estar controlada por la paciente (aunque todavía es muy poco habitual en nuestros hospitales).

“En este caso es la parturienta quien se autoadministra una dosis extra si aparece el dolor”, explica la Dra. Amparo Urbina, jefa de Anestesia y Reanimación Ginecológica del Hospital 12 de Octubre de Madrid. La cantidad de anestésico y el intervalo de tiempo ya están prefijados, por lo que no hay posibilidad de sobredosis.

Por otra parte, existe una variante de la epidural, la “walking epidural”, que emplea unas dosis menores para que la madre pueda caminar durante la dilatación.

Qué sentirás

Te pondrán la epidural cuando lleves ya un buen rato de parto. Una vez que empiece a hacer efecto, a los 15 minutos aproximadamente, notarás que la anestesia te quita el dolor de la contracción sin llegar a paralizarte del todo las piernas (las sentirás muy pesadas y como acorchadas).

La dosis es tan baja que en el expulsivo notarás una presión en el periné que te provocará ganas de empujar, pero será un dolor final soportable y que te permitirá participar activamente en el parto, aunque aún necesitarás las indicaciones de la comadrona para saber cuándo debes empujar y cuándo descansar.

Ventajas

Se trata de un método completamente eficaz a la hora de quitar el dolor e inocuo para ti y para el bebé, con el que podrás estar despierta durante el nacimiento de tu hijo y recibirle nada más nacer. Y si las cosas se tuercen y hay que hacer cesárea, como llevarás el catéter puesto, el anestesiólogo introducirá a través de él la medicación dosificada para la cirugía, siempre y cuando la intervención no sea urgente (en ese caso habría que utilizar una anestesia más rápida).

Inconvenientes

La ‘Estrategia de atención al parto normal’ indica que con la epidural “hay mayor riesgo de parto instrumental” (que tengan que usar fórceps para sacar al bebé), aunque muchos expertos lo dudan. Puede suceder (es muy raro) que algunas zonas queden poco anestesiadas, pero esta anomalía tiene rápida solución. Además, existe una pequeña probabilidad de que la epidural provoque dolores de cabeza después del parto (se tratarían con analgésicos) o de que te deje algún hematoma. Respecto al riesgo de que se produzca una lesión nerviosa, es rarísimo: las estadísticas indican que puede darse en 1 de cada 23.000 casos.

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