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¿Qué es el alumbramiento?

En la última parte del parto (llamada alumbramiento) se produce la expulsión de la placenta. Ésta se desprende del útero y sale al exterior mediante contracciones del útero, pero tranquila, porque éstas son menos dolorosas que las anteriores.

Silvia Cándano
Alumbramiento

La placenta es el órgano que durante el embarazo ha filtrado los nutrientes y el oxígeno de tu sangre para alimentar al niño, a través del cordón umbilical. Su expulsión se produce en la fase del alumbramiento, tras las otras dos fases del parto: la dilatación del cuello uterino y la expulsión del bebé por el canal vaginal.

Las contracciones del alumnramiento son menos dolorosas que las anteriores. Si te han puesto la epidural no notarás molestias, igual que ocurrió en el parto. Y en cualquier caso, la felicidad que sientes por el nacimiento de tu hijo hará que sean perfectamente soportables. El parto ya acaba y ésta es la parte más fácil.

LAS ÚLTIMAS CONTRACCIONES

Tras el nacimiento de tu hijo, mientras el neonatólogo comprueba la salud de tu pequeño y la matrona le lava y le viste, volverás a sentir contracciones durante un intervalo de 5 a 15 minutos, lo que indica que la placenta está a punto de desprenderse. Tus irrefrenables ganas de empujar indicarán al equipo médico que la placenta se ha desprendido de la pared uterina y que está presionando sobre tu suelo pélvico.

Una vez que hayan aparecido estas señales, lo normal es que la placenta se expulse de forma natural con un par de contracciones. No obstante, a veces el médico o la matrona tiene que estimular su expulsión tirando con suavidad del cordón umbilical, a la vez que presionan en el vientre de la madre por encima del borde de su pelvis para favorecer su descenso. Al encogerse el útero, la placenta se separa de la pared uterina, se desliza por el canal de parto y sale por la vagina, seguida por las membranas y lo que se llama el coágulo sanguíneo retroplacentario.

Existen dos formas de expulsar la placenta:

  • La primera se produce cuando ésta se presenta por un borde y se desliza lateralmente fuera de la vulva.
  • La segunda forma es cuando aparece antes el centro de la placenta y arrastra tras de sí a las membranas y al coágulo.

¿Y SI LA PLACENTA NO SALE ENTERA?

Cuando hayas expulsado la placenta, el equipo médico la revisará con minuciosidad. Es esencial que esté entera, porque la retención de tejido placentario dentro del útero podría provocar una hemorragia postparto. Por eso hay que extraer inmediatamente cualquier resto de membranas o placenta que haya quedado adherido al útero. En caso de duda se puede realizar una ecografía para comprobar que el útero está vacío. Si ha quedado algo, que no es lo habitual, te pondrán anestesia general y el tocólogo te introducirá la mano para extraer los restos. Si has dado a luz con epidural bastará con que aumenten la dosis de anestesia.

Es infrecuente, pero puede ocurrir que las contracciones que preceden a la expulsión del tejido placentario finalicen antes de que éste se expulse. En este caso el tocólogo tendrá que extraerla manualmente, después de anestesiar a la madre.

Una vez que se produzca el alumbramiento te suturarán la herida de la episiotomía. Y después, tras el periodo de observación, en elq ue estarás con el niño, os subirán juntos a la habitación. El parto ha finalizado, empieza una nueva vida.

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