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Así se expulsa la placenta

Ya ha nacido tu bebé, pero queda un paso más para dar por finalizado el parto.

Sandra Sánchez Asesor: J. I. Zúñiga, tocoginecólogo
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Asi se produce el alumbramiento

Durante todo el embarazo ha sido un seguro de vida para tu hijo, ya que le ha proporcionado el oxígeno y los nutrientes necesarios para vivir y desarrollarse correctamente...

Pero ahora que acabas de tener a tu bebé, la misión de la placenta ha finalizado y es hora de despedirse de ella. Estamos hablando de la tercera y última fase del parto, conocida como el alumbramiento.

El proceso, paso a paso

Inmediatamente después de que nazca tu hijo (o a los pocos minutos) volverán a aparecer contracciones. Si has tenido a tu bebé sin anestesia las notarás de un modo parecido a las primeras del parto. Y si tienes puesta la epidural, lo más probable es que no las sientas.

El útero se está contrayendo para facilitar la separación de la placenta.

No te extrañes si la matrona te pide que adoptes una posición más vertical o que empujes cuando ella te indique, ya que así se favorece esta separación. Ponerte al recién nacido al pecho propicia una liberación considerable de oxitocina en tu organismo, lo que también será una gran ayuda para que el útero se contraiga bien.

Una vez que se ha desprendido, la placenta sale del útero y de la vagina seguida por las membranas que aún permanecían en el útero, lo que los especialistas denominan tejido retroplacentario. La duración del proceso varía en cada parto, pero puede llevar desde unos minutos a media hora.

Si pasado ese tiempo la placenta no se ha desprendido (lo habitual es que sí lo haya hecho), el tocoginecólogo tendrá que extraerla. Y es que es importante evitar posibles hemorragias postparto, que dependen en gran medida de la efectividad de las contracciones para desprender la placenta y de la rapidez con que ésta es expulsada al exterior.

A continuación, la matrona o el tocólogo revisarán la placenta para examinar su aspecto y ver si ha salido en su totalidad. Una vez comprobado que el útero está contraído y que no sangra en exceso, limpiarán muy bien la zona y te pondrán una compresa tocológica. Ya puedes empezar a dedicarte en exclusiva a tu hijo, verás cómo te recuperas del parto mucho antes de lo que pensabas.

Y si es una cesárea...

En caso de cesárea la expulsión de la placenta no se realiza espontáneamente, sino que el tocoginecólogo tiene que provocarla. Lo más habitual es que te administren oxitocina y el doctor realice una tracción del cordón umbilical combinada con un masaje uterino externo.

Esta técnica minimiza los riesgos de hemorragia y de infección. Otra opción es que el médico la separe y la extraiga manualmente. Como tendrás la zona anestesiada, no sentirás ningún dolor. Sólo queda que te suturen la herida de la cesárea para comenzar tu nueva vida junto a tu bebé.

Quizá te preguntes qué pasará con la placenta después del parto. En los países del centro de Europa suelen entregársela a la madre y ésta la entierra en su jardín y planta sobre ella un árbol, como símbolo de vida.

En España algunas mamás están empezando a seguir esta práctica, si bien lo más habitual aquí es que los hospitales, una vez que los especialistas han comprobado el estado de la placenta, la tiren como material de desecho.

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