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Salir a cenar sin el bebé
Soluciones para una noche sin agobios.
El secreto para que vuestra primera salida sin el niño sea un éxito radica en dejarle con la persona adecuada (debe ser responsable, cariñosa...). Sólo así podréis disfrutar y estar a gusto todos.
Patricia Morcillo. Asesora: Araceli Alonso (Psicóloga infantil).
Además de padres, seguís siendo pareja.
Por eso es muy positivo que ahora que vuestro pequeño es un poquito menos dependiente (ya aguanta más tiempo entre una toma y la siguiente) salgáis solos o con amigos a cenar o a divertiros.
Así intensificaréis vuestra relación afectiva y repondréis fuerzas y ánimo para seguir atendiendo y cuidando a vuestro hijo sin agotaros.
Pero, claro, para que podáis disfrutar tranquilos es fundamental que dejéis al bebé con alguien que le conozca bien y esté al tanto de sus rutinas.
¿ABUELA O CANGURO?
La mejor solución en la mayoría de los casos, y muy probablemente también en el vuestro, es que una de las abuelas vaya a vuestra casa.
Así el niño, al quedarse con alguien de la familia a quien conoce perfectamente y permanecer en su ambiente habitual, rodeado de sus cosas “de siempre”, tolerará mejor vuestra ausencia.
Si decidís llevar al bebé a casa de los abuelos, es recomendable que pase la noche entera allí, en lugar de ir a buscarle de madrugada, para no interrumpir su sueño y evitar que se destemple y coja frío.
Si elegís esta opción, antes de salir de casa repasad bien su equipaje para aseguraros de que no os olvidáis nada (leed el cuadro inferior); así los abuelos tendrán a mano todo lo que el pequeño pueda requerir y no será necesario que salgan corriendo a la calle para comprar algo.
En caso de que no podáis contar con los abuelos ni con vuestros familiares más cercanos, tendréis que preparar vuestra primera salida sin el bebé con más antelación, para que os dé tiempo a encontrar una canguro cariñosa y competente (debe ser mayor de edad, haber trabajado con bebés de la edad del vuestro, contar con buenas referencias, tener una evidente capacidad de resolución...).
Los métodos más fiables para ello son: hablar con vuestros familiares y vecinos, por si conocen a alguna que os puedan recomendar, o recurrir a una agencia especializada.
En ambos casos, antes de decantaros por una persona en concreto, realizad varias entrevistas. Una vez tomada la decisión, pedidle que acuda a vuestra casa una hora antes de marcharos, para que conozca al niño y os dé tiempo a explicarle dónde están las cosas, así como los horarios, las costumbres y las “rarezas” de vuestro pequeño (si tiene que acostarle con su mantita para que concilie el sueño, por ejemplo).
Y, por supuesto, dejadle vuestro número de móvil, por si necesita consultaros algo.
EL MOMENTO DEL ADIÓS
Cuando llegue el momento de iros, no os vayáis a escondidas. Si lo hacéis así, cuando vuestro hijo descubra que os habéis marchado se sentirá abandonado.
Es mejor que le digáis adiós con una sonrisa, para que os recuerde contentos. Y tanto si se queda feliz como si llora, no os vayáis con sentimiento de culpa. El sofocón se le pasará en cuanto salgáis por la puerta, porque su memoria aún es muy corta.
Además, el hecho de que vosotros hagáis vida de pareja favorece vuestra estabilidad emocional y, por tanto, también es bueno para vuestro pequeño.
Si para vosotros llega a ser algo normal dejar a vuestro hijo con alguien de confianza y salir juntos de vez en cuando, él también lo aceptará con naturalidad.
Y así, como consecuencia, tolerará mejor vuestras ausencias cuando empiece a ir a la guardería y cuando por cualquier motivo tardéis más de lo habitual en volver a casa.
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