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David Casinos, atleta paralímpico y coach

Un papá con superpoderes

Hay padres que se merecen una medalla. Como nuestro atleta paralímpico David Casinos, ciego desde los 25 años, lanzador de peso, disco y martillo, que se entrena para competir en los Juegos de Brasil, cuida a diario a su hija Cayetana, de 17 meses, e imparte charlas en colegios y empresas para transmitir valores como el sacrificio, la motivación y la igualdad de oportunidades explicando su historia de superación.

J. C. Siegrist
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David Casinos y su hija Cayetana

“Lo que me gustaría enseñar a mi hija es que su padre puede hacer cualquier cosa, de un modo diferente pero brillante, a pesar de su ceguera.” Es una de esas frases contundentes que David lanza con la fuerza de un martillo en sus charlas de motivación.

Otra: “La discapacidad no es más que una idea o pensamiento de alguien que así lo cree. Eso es lo que enseñamos a través del deporte, que con sacrificio, constancia y esfuerzo podemos conseguir lo que queramos”.

Y otra, que es su lema y también el título de un libro que cuenta su historia: “Todos los días sale el sol. Y si no sale, ya me encargo yo de sacarlo”.

Este papá invidente con poderes extraordinarios, este “Dad Lanzador”, tiene mucho que contarnos.

De la desgracia al éxito, todo es posible

La vida de David Casinos (Valencia, 1972) se truncó de golpe en 1998, a los 25 años, cuando se quedó ciego total a causa de una retinopatía diabética. “De golpe lo perdí todo: la vista, mi trabajo en una multinacional, mi forma de vivir hasta entonces... Lloré mucho”, cuenta a modo de introducción. Y añade: “Me tocó una vida que yo no había elegido y sólo me quedaba la decisión de cómo vivirla, si hundirme o luchar”.

Evidentemente, aunque tras pasar unos años muy duros, David eligió lo segundo. Con los profesores de la ONCE, la Organización Nacional de Ciegos Españoles, aprendió estrategias para desenvolverse, vendió cupones durante once años en Moncada, la población en la que reside (“el cupón de la ONCE es algo extraordinario, con él se hacen milagros, quiero recordarlo”), y retomó el atletismo en su especialidad, el noble arte de los lanzamientos de peso, disco y martillo. Así fue como, con ilusión y perseverancia, los éxitos deportivos al más alto nivel empezaron a llegar: récords europeos, mundiales y cuatro Oros paralímpicos consecutivos en lanzamiento de peso, en Sidney 2000, Atenas 2004, Pekín 2008, donde además fue abanderado de nuestro equipo, y Londres 2012. “El deporte me ha ayudado a afrontar la vida de otra manera y ha cambiado la forma de verme de los demás”, declara.

Otra clave para salir del bache fue el apoyo de su familia, de sus entrenadores (Spiri, Xavó, Gabriela Wolk) y especialmente de su mujer, Celia: “Mi guía en los entrenamientos y el motor de mi vida. Si no hubiera sido por la ceguera no la habría conocido, me siento afortunado”. También habla con devoción de su perra, Ximena, “mi compañera en el día a día en esta selva de asfalto, tendríais que estar en mi piel para sentir lo que siento por ella”.  Y, cómo no, de Cayetana, la hija que tuvo en octubre de 2013 y que le ha colmado de felicidad: “Nunca me había planteado tener familia. Y después de los Juegos de Londres supe que sí, que estaba preparado”, cuenta con entusiasmo.

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Un día en la vida de este súper papá

David también tiene muchísimos amigos. En Moncada no hay quien no le conozca y le admire. “Me siento querido por todos”, dice. “Soy hijo adoptivo de Moncada y abandero su nombre por todo el mundo, algo que me enorgullece como deportista y como persona.”

Cada día, además de entrenar mañana y tarde para competir en los Juegos Paralímpicos de Brasil 2016 en busca de su quinto Oro, el atleta lleva a la nena a la guardería (“otros papás llegan en coche; nosotros, con Ximena”), hace compra, ordena la ropa, cocina para la familia... A veces también recoge a su hija al mediodía y la da de comer, la cuida por las tardes, la baña, la cambia... No se le caen los anillos, como se suele decir.

Además, a este plusmarquista y súper papá aún le sobran tiempo y energías para hacer de ponente en las charlas de motivación. “En ellas hablo mucho de resiliencia, cuando uno es capaz de sacar en los peores momentos fuerzas interiores que te ayudan a salir del agujero”. Es la última clave, y en definitiva la más importante, para superar barreras. “Porque estar rodeado de apoyo sirve de mucho, pero la resiliencia nace de uno mismo. El cambio lo haces tú. El poder está en tu mente”, sentencia.

Son historias de superación, claves para el éxito, mensajes de autoayuda y valores que importan, que se van desgranando en el emotivo relato en primera persona del libro “Todos los días sale es sol y si no sale ya me encargo yo de sacarlo”, escrito por David Blay y Mario Rebollo, periodistas y amigos de David Casinos, tras muchas horas de conversaciones grabadas. Todo un ejemplo.

Visitar la web David Casinos web 2.0:
www.davidcasinos.es/bio.html
Comprar su libro “Todos los días sale el sol...”:
www.todoslosdiassaleelsol.com
Descargar el libro (pagando lo que quieras, desde 6,95 €):
https://kitebit.com/x/CAS1N

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