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Consejos para aliviar el dolor de piernas de los niños

¿Vuestro hijo se queja de molestias en las piernas? Quizá esté afectado por los “dolores de crecimiento” que, aunque no son graves, resultan muy incómodos. Os contamos a qué se deben y cómo pueden aliviarse.

Esther Alonso

Consejos para aliviar el dolor de piernas de los niños

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De los tres a los siete años muchos niños (no todos) experimentan los “dolores de crecimiento”. Se deben a que, al crecer los huesos, se estiran los músculos y con ellos los vasos sanguíneos y los nervios. Por eso el niño tiene molestias en diferentes puntos de las piernas y, a veces, en los brazos. Se localizan en las extremidades porque es en ellas donde se encuentran los huesos más largos, que son los que tienen un mayor crecimiento.

Cómo reconocerlos

Estos dolores no son reumáticos ni articulares, es decir, nunca se localizan en las rodillas ni en los tobillos y tampoco presentan ninguna lesión externa. Y si hay algún bulto o moratón en la zona dolorida o el pequeño se queja cuando le pasamos la mano, la molestia es la consecuencia de algún golpe que quizá no ha sentido hasta que el músculo se ha quedado frío.

El dolor debido al crecimiento es persistente, profundo y puede tener diferentes grados de intensidad, pero en ningún caso es tan fuerte como para detener la actividad del pequeño. La duración de estas molestias suele ser desde unos minutos hasta varias horas, y pueden repetirse de forma esporádica varias veces a la semana o al mes, durante dos o tres meses. Si el dolor es continuo y muy intenso, y si persiste tras el descanso nocturno, la causa no es el crecimiento; habrá que llevar al niño al pediatra para que investigue otros posibles motivos de su dolencia.

Según datos académicos recientes, los dolores de crecimiento son más frecuentes cuando los pequeños hacen mucho ejercicio a lo largo del día y en septiembre y octubre, ya que el otoño es la época del año en la que más crecen los niños, la estación de los “estirones”. También se ha observado que suelen manifestarse durante la noche, cuando el pequeño está en reposo y los músculos se le quedan fríos.

Remedios rápidos y eficaces

La manera más rápida de calmar estas molestias es dando al niño un analgésico suave, como el paracetamol. Pero si no queremos recurrir a las medicinas, hay otras formas de aliviarle:

  • Bañarle en agua calentita.
  • Masajearle los brazos y las piernas.
  • Aplicarle paños previamente calentados con la plancha en las zonas doloridas (sin que le quemen).
  • Estirarle la extremidad que tiene dolorida y mantenérsela así durante 20 segundos. Dejar que la doble y que descanse un ratito y volver a repetir el estiramiento tres o cuatro veces.

Con estas medidas es seguro que el niño dejará de sentir dolor enseguida. Y aunque al día siguiente el episodio vuelva a repetirse, los padres deben tener paciencia, considerando que estas molestias son normales y pasajeras.

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