Alergias respiratorias en niños

  • Valoración:
  • Actualmente 3/5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Sumario

Algo en el aire

El polen, los ácaros, los hongos... No se ven, pero en muchos niños causan alergias y llegan incluso a provocar asma.

Marga Castro. Asesor médico: Paloma Ibáñez, alergóloga del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, de Madrid.

alergias en niños

Si un niño realiza más de cuatro estornudos seguidos, tiene mocos acuosos y transparentes y le pican y lloran los ojos (pero no tiene fiebre ni malestar general), piensa en una alergia respiratoria. Las causas más frecuentes suelen ser los pólenes, los ácaros del polvo doméstico, los hongos y los epitelios de animales (gato, perro, conejo...).

En los casos graves, estas alergias también pueden provocar asma, aunque en menores de 4 años esta afección suele deberse a hiperreactividad bronquial. Estos niños suelen tener “pitos” en el pecho que se agudizan con las infecciones respiratorias. “Si no se agudizan, sospechamos de alergia”, indica Paloma Ibáñez, alergóloga del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, en Madrid. También pueden tener crisis de asma al oler una sustancia irritante (amoniaco, pintura, lejía, perfumes, insecticidas...).

“Esto no ocurre por mecanismo alérgico, sino porque determinadas sustancias irritantes pueden originar una estimulación en los bronquios o en la mucosa de la vías altas y desencadenar asma y estornudos”, dice la alergóloga.

A partir de los 4 años la causa de los síntomas respiratorios sí suele ser la alergia a inhalantes. “Aunque cada vez vemos a niños más pequeños sensibilizados a inhalantes y muchos debutan con una sensibilización a los epitelios de animales”, apunta la especialista.

En el informe del estudio Alergológica 2005, realizado en centros de toda España, los datos referentes a niños menores de 14 años con asma y rinitis revelan que en el 42% de los casos los causantes son los ácaros; en el 34%, los pólenes; en el 15%, los hongos, y en el 14%, los epitelios de animales.

Pequeños más propensos
No se nace con la alergia respiratoria, sino con la predisposición genética a desarrollarla. Para que los pequeños se hagan alérgicos deben entrar en contacto con el alérgeno (lo que produce la alergia).

Los más propensos son los que tienen antecedentes (padres o hermanos con alergia o asma) y también los bebés con alergia a la leche o al huevo, o con dermatitis atópica. Si tu hijo es alérgico a algún alimento (frutos secos, frutas, legumbres, etc.), tiene muchas probabilidades de desarrollar también una alergia respiratoria.

En estos casos, para evitar nuevas sensibilizaciones, conviene que no tenga contacto con gatos, perros, conejos o hámsters. “Los pequeños con predisposición alérgica que se exponen constantemente a un animal aumentan las probabilidades de desarrollar una alergia a ese animal”, advierte Paloma Ibáñez.

Existe una relación entre determinados alimentos y las alergias respiratorias, es lo que se conoce como reactividad cruzada. “Los pequeños que empiezan pronto con polinosis (alergia al polen), con el tiempo pueden hacerse también alérgicos a algunas frutas”, dice la alergóloga. En España se ha encontrado relación entre la alergia a las gramíneas (hierba común) y al melocotón, y entre la alergia a ácaros y a gambas.

Sumario

Comentarios

Te puede interesar...

facebooktwitteryoutube