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Salud

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El cuidado de sus dientes

Conseguir que su dentadura definitiva sea sana y bonita depende, en gran medida, de cómo se cuide ahora sus dientes de leche. Enséñale a hacerlo bien.

Patricia Morcillo

La boca es la parte del cuerpo más colonizada por virus, bacterias y hongos, pero curiosamente conviven en un equilibrio ideal, perfecto. Sin embargo, cualquier alteración, por mínima que sea, puede causar la proliferación de unos sobre otros, dando lugar al mal aliento y a infecciones bucales de diversa índole.

DIETA, VISITAS AL DENTISTA

La manera más eficaz de prevenir esto consiste en instruir a tu hijo en el cuidado de su boca y sus dientes desde ahora, que es tan pequeñito. Para ello...

  • Explícale por qué no debe llevarse cosas a la boca, en especial si están sucias, ni morder objetos duros que pueden estropearle los dientes.
  • Asegúrate de que lleva una dieta rica en alimentos con calcio (leche y derivados lácteos, acelgas, pescado...), ya que este mineral resulta imprescindible para la correcta formación de los dientes.
  • Controla su consumo de chucherías y dile que las chupe, en lugar de morderlas. Así le durarán mucho más y le dañarán menos los dientes.
  • Llévale al odontólogo infantil periódicamente (una o dos veces al año, según lo que te indique el pediatra) y acude a su consulta enseguida si a tu pequeño le salen manchas en los dientes o se le rompe o se le ennegrece alguno.

EL CEPILLADO ES BÁSICO

Dentro de los cuidados bucodentales destaca el cepillado diario. Enseña a tu hijo a lavarse los dientes él solito y a practicar este hábito después de cada comida.

Recuérdale que el cepillado de la noche es el más importante, porque mientras dormimos el movimiento de la lengua y el flujo salival disminuyen y los restos de comida fermentan, y todo ello propicia la formación de la placa bacteriana y la proliferación de las caries.

Para que asimile este hábito sin problemas, procede del modo siguiente:

  • Dale ejemplo. Si ve que tú te lavas los dientes, acabará adoptando este hábito en su rutina cotidiana.
  • Muéstrale cómo lo haces. Le resultará más sencillo imitarte si os ponéis los dos delante del espejo del cuarto de baño. Realizad movimientos cortos y repetidlos de ocho a diez veces en cada zona, de arriba a abajo en los dientes de la mandíbula superior y de abajo a arriba en los dientes de la mandíbula inferior, y también en la superficie de las muelas. Dile que también se cepille la lengua, el paladar y la cara interna de las mejillas, pero no le obligues si le da asco.
  • Sé comprensiva. Si le da asco la pasta, no le obligues a usarla. Y tampoco pasa nada si tarda menos de tres minutos en cepillarse. Cuando acabe, dale tú un repaso. De momento lo importante es que vaya aprendiendo la técnica y que se habitúe a practicarla todos los días.

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