Salud

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Cuándo operar el frenillo a tu hijo

Debajo de la lengua existe una pequeñísima y delgada membrana llamada frenillo, que algunos pequeños tienen demasiado tirante, lo que les dificulta la alimentación,

Silvia Castillo. Enfermera.

Cuando operar el frenillo a tu hijo

La lengua es un órgano muscular importantísimo, que debe gozar de gran movilidad para poder realizar sus diversas funciones dentro de la boca (permite la ensalivación, la succión, la deglución, la articulación de sonidos y palabras...).

El tamaño de la lengua en el momento del nacimiento varía mucho de unos niños a otros, pero suele ser gorda, si la comparamos con la boca, y relativamente corta. Pero aun así, la mayoría de los pediatras no son partidarios de seccionar el frenillo a los niños tan pequeños, por dos motivos esenciales:

  • Porque lo normal es que con el paso de los meses y el crecimiento general de la boca, esta membrana se acabe alargando de forma natural.
  • Porque los niños que tienen frenillo, cuando succionan la leche, hacen más fuerza con el maxilar inferior que el resto de los pequeños, un ejercicio que favorece la formación del mentón.

Una alteración incómoda

Sin embargo, tendrás que consultar al pediatra de tu hijo si ya tiene12 meses y, aunque en la clínica donde nació te aseguraron que la alteración del frenillo se le iba a solucionar con el tiempo, aún sigue presentando estos síntomas:

  • Tiene el frenillo demasiado cerca de la punta de la lengua.
  • Le cuesta trabajo sacar la lengua.
  • No puede tocarse la bóveda palatina con la punta de la lengua.
  • Come con dificultad: tarda muchísimo en terminar porque no traga bien, se sofoca si come a un ritmo normal, hace movimientos raros con la boca...

Si efectivamente el pediatra le diagnostica una alteración del frenillo (médicamente se conoce como anquiloglosia), será necesario intervenirle.

Y es que este defecto, además de dificultarle el acto de alimentarse, hará que le resulte muy incómodo balbucear y es posible que el pequeño, en vez de seguir intentándolo, opte por no hablar, lo que retrasaría su adquisición del lenguaje.

Más adelante le impediría pronunciar algunos fonemas como la erre en su sonido fuerte, la ce, la ele o la de.

Una solución sencillísima

Para evitar estas posibles complicaciones y para que el niño no se dé mucha cuenta de lo que le van a hacer, lo mejor es operarle alrededor de los 12 meses.

Aunque ya sabemos que es difícil, procura no angustiarte. La cirugía indicada para la resección del frenillo lingual (frenotomía) es muy sencilla, dura sólo 20 minutos y como se realiza con anestesia local, no precisa de ninguna preparación especial.

El corte se realiza con unas tijeras estériles y no es preciso cerrarlo con puntos de sutura (la saliva favorece la cicatrización). Tu hijo no sentirá dolor y podrás llevártelo a casa el mismo día que le operen, porque no es necesario ingresarle.

Respecto al postoperatorio, no podrá tomar nada hasta que se le pase el efecto de la anestesia (entre cuatro y seis horas).

Una vez que empieces a darle de comer, hazlo con alimentos que no estén calientes, para que no le produzcan molestias. Después de cada comida tendrás que enjuagarle la boca con una gasita esterilizada humedecida en la solución antiséptica que te recomiende el especialista (tal vez tengas que rebajarla un poco con agua).

Para que no se le infecte la herida, durante los próximos días evita que se meta los dedos o cualquier juguete en la boca (y vigila bien la higiene de su chupete). Transcurrida una semana, el corte habrá cicatrizado y ya no habrá riesgo de infección.

Notarás un cambio espectacular en la forma de comer de tu hijo, lo hará con menos dificultad y con más gusto.

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