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Muñecos para ellas y ellos

Jugando con los muñecos los niños imitan escenas y acontecimientos de la vida cotidiana. Y no son juguetes exclusivos “de niñas”: a los niños también les beneficia muchísimo entretenerse con ellos.

Isabel Álvarez, psicóloga

Muñecas para niños y niñas

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Entretenerse con muñecos y muñecas forma parte del juego normal de los niños y niñas de esta edad. Si se les da la posibilidad de jugar con ellos, los bañan y los pasean, les dan de comer, les suenan la nariz, los miman, los regañan...

Así los pequeños acceden a la sociedad “de los mayores” y dan salida a los sentimientos de ternura, cuidado y protección que les despiertan sus “quecos”. Por suerte, cada vez es menos habitual que los adultos de su entorno se sientan incómodos al ver a un niño varón jugando con muñecas. Hoy los hombres cuidan con naturalidad a sus hijos sin que ello ponga en duda su virilidad.

Entrenan habilidades

Al jugar con sus muñecos vuestro pequeño practica el llamado “juego dramático”, que consiste en la imitación de escenas y acontecimientos de su vida cotidiana. Mientras acuna a su “hijo” u os sirve un café, ensaya los roles e identidades de cada uno de vosotros, que sois sus modelos más cercanos y queridos. Y al mismo tiempo aprende nuevas actividades y va mejorando sus habilidades (manuales, motoras, lingüísticas...).

Y piensan en los demás

Imitar a sus adultos de referencia es, además, una forma de ejercitar la capacidad de ponerse en el lugar de los otros (la empatía). Es un modo muy ameno de entender vuestra manera de comportaros y de hacerse más sociable y comprensivo con todos. Sin duda, el “juego dramático” es un elemento fundamental en el proceso de identificación por el que pasa el niño, cuando aprende a ser un miembro de su familia y de su sociedad.

A través de los muñecos los niños pueden dar rienda suelta a su imaginación. Además, son juguetes afectivos con los que pueden desahogarse.

Las dramatizaciones que vuestro hijo practica con sus muñecos y otros juguetes simbólicos van a desvelaros los temas que más le “preocupan”. Si le sorprendéis enfadándose con su bebé porque no come o porque no quiere bañarse, no dudéis que éstos son ahora sus “campos de batalla”. Y es que jugando con sus muñecos al niño le resulta más fácil expresar lo que siente, tanto lo que teme y rechaza como lo que le gusta y desea.

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