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Falta de aire en las rabietas de tu hijo

Algunos niños lloran con tanta fuerza que en algún momento de su crisis dejan de respirar, llegando incluso a perder la consciencia. ¿Qué debemos hacer en estos casos? ¿Puede ser nocivo para su salud que se priven?

Silvia Cándano.Asesor: Dr. Juan Manuel Sanz-Gadea. Pediatra

falta de aire en las rabietas de tu hijo

Los espasmos del sollozo son una alteración relativamente frecuente entre los pequeños: afectan a un 5% de la población infantil y se dan por igual en niños y en niñas. Suelen presentarse en pequeños con edades comprendidas entre los seis meses y los tres años, que es el periodo en el que más a menudo recurren a las rabietas para protestar.

Pese a lo alarmantes que resultan para los padres (los niños pueden presentar movimientos convulsivos y los labios amoratados, quedarse con los ojos en blanco, tener las uñas azuladas...), duran muy poco, apenas un minuto, no revisten gravedad y no denotan que el pequeño esté enfermo.

Además, es imposible que se ahogue, porque el mecanismo fisiológico de la respiración se pone en marcha espontáneamente, en cuanto el organismo echa de menos el oxígeno.

¡Que no cunda el pánico!

Por eso, si tu hijo sufre alguna vez un espasmo del sollozo, no debes llamar a una ambulancia ni ponerte rumbo a urgencias con él, porque empezará a respirar enseguida, antes de que vayan a auxiliaros o de que piséis la calle. Estos episodios nunca duran más de dos minutos, aunque a los padres les parezca una eternidad.

Lo que tienes que hacer, además de procurar no ponerte nerviosa, es tumbarlo en el suelo o en una cama, para que le llegue el flujo sanguíneo al cerebro y recupere el sentido rápidamente. Después, estimúlale. Puedes hacerlo de muchas maneras.

Éstas son algunas de las más efectivas:

  • Dando palmadas fuertes al aire.
  • Mojándole la frente y las muñecas con un pañuelo o con una toalla.
  • Pellizcándole los brazos, las piernas y las mejillas repetidas veces.

Lo que no debes hacer es zarandearle, porque además de que puede resultar peligroso para su cerebro, se pondría nervioso y después de recuperar el sentido, podría privarse de nuevo.

Cuando vuelva en sí, dale un abrazo y distráele para que la crisis no se repita. Pero aun en el caso de que esto sucediera, mantén los nervios a raya, porque el espasmo no le dejará secuelas.

¿Lo más efectivo? Prevenir

Como medidas generales para prevenir que se prive en el futuro...

  • Manéjale con suavidad. No grites al hablar y no pongas alto el volumen de la televisión. Los movimientos bruscos y los ruidos estresan a los bebés y favorecen los espasmos del sollozo.
  • Prevé sus posibles rabietas. Y antes de que se ponga furioso, cuéntale una tontería o haz algo que le haga reír. Si no lo consigues, al menos rebajarás la tensión del ambiente y su enfado.

De todas formas, no está de más que comentes al pediatra que tu pequeño ha sufrido una o varias crisis de este tipo. Quizá, aunque esté sano, le recete un relajante suave que evite que sus rabietas acaben en estos episodios tan desagradables para todos.

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