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El oso de peluche: objeto de consuelo

Muchos niños se encariñan con un objeto afectivo, en el que encuentran consuelo y seguridad para afrontar nuevos retos. Si lo necesitan, es bueno que lo tengan.

Silvia Cándano
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El oso de peluche: objeto de consuelo

El biberón, una mantita, un osito, el chupete, una ranita de goma... La mascota es un objeto muy especial para el niño, al que dota de vida y sentimientos y que ha elegido entre todos los demás por cualquier motivo que le ha resultado agradable: su olor, su textura... En cada etapa del crecimiento cumple una determinada tarea, que favorece el desarrollo emocional y psicológico del pequeño: le consuela, le acompaña, le hace tomar conciencia de sí mismo, le da confianza, le quita temores e inseguridades, le ayuda a conocer mejor sus sentimientos y a tener en cuenta los de los demás... Pero vayamos por partes.

0-6 meses: Los objetos de consuelo

La necesidad de succionar es básica en el bebé y gracias a ella sobrevive. Pero este impulso reflejo no sólo le permite extraer la leche para alimentarse: el pequeño utiliza este recurso cuando necesita tranquilizarse, mitigar algún dolor o, simplemente, pasar un buen rato.
Durante sus primeros meses, sus vivencias de bienestar están relacionadas con las senciones en torno a la boca (es la denominada “fase oral”). De hecho, las tomas, además de alimentarle, le proporcionan intimidad, contacto corporal, mimos, sensación de seguridad... Y el chupete, el dedo y el biberón prolongan este bienestar, reconfortando al pequeño. Por eso estos objetos son llamados por los expertos “objetos de consuelo”.

En esta etapa es bueno que el bebé aprenda a calmarse él solito. Recurriendo al chupete o al pulgar puede hacerlo y se vuelve menos dependiente de su madre. Esta no debe interpretar este “chupar de confortación” como que el pequeño tiene hambre, porque si le da de comer cada vez que le ve succionarse los dedos o el puño, puede sobrealimentarle y causarle cólicos e indigestiones.
Durante los primeros días es normal que el bebé rechace el chupete (y deseable, porque un uso demasiado temprano puede interferir en la lactancia si esta aún no está bien instaurada), pero después no hay inconveniente en que lo utilice hasta los 2 años, si recurrir a él le calma y le produce placer. Ahora bien, desde los 18 meses conviene ir reservándolo sólo para los momentos bajos y la hora de ir a dormir.

Consejo: Si tu bebé usa chupete, compra dos o tres iguales y dáselos alternándolos, para que se desgasten a la vez y vayan adquiriendo la misma textura. Así os ahorraréis un buen disgusto si un día se pierde uno.

6-12 meses: La mascota afectiva

La mascota propiamente dicha aparece en la segunda mitad del primer año, entre los 6 y los 9 meses, cuando el bebé se percata de que el mundo abarca mucho más que papá y mamá y se da cuenta de que debe afrontar por sí mismo pequeñas dificultades y ratitos de soledad.
Para los momentos en los que sus padres no están, el niño busca un sustituto que le ayude a superar su ausencia (es la llamada “angustia de la separación”), y lo encuentra en su mascota, que puede ser un peluche, una mantita o un trapo al que él dota de vida y sentimientos. Las mascotas son muy variadas, pueden ser de algodón, de felpa, de lana, de plástico blandito... Pero todas tienen algo en común: son suaves al tacto y tienen un olor muy entrañable (huelen a casa, a mamá...), por lo que a los niños les resulta especialmente agradable abrazarlas y olerlas.
A esta edad, este objeto afectivo cumple la tarea de ayudar al pequeño a asimilar los sentimientos que le produce su incipiente independencia, tales como miedo, frustración, soledad, angustia, abandono... Si le ocurre algo desagradable (al gatear se choca contra las patas de una mesa, por ejemplo), el dolor se suaviza por el contacto con su fiel amigo, que le sirve de consuelo.

Consejo: Lava su mascota a menudo, desde el principio. Si se acostumbra a que huela a limpio, no le importará que la laves (hay niños que están tan habituados a verla sucia, que la rechazan con llantos cuando se la devuelven limpia).

ADEMÁS: -->Su peluche a partir del primer año

Categoría: Aprendizaje
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