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Origami para niños y sus beneficios

La papiroflexia u origami, además de ser entretenida, aporta una gran variedad de beneficios para el desarrollo de nuestro hijo. ¡Toma nota!

Ana Canfrán
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La técnica del origami y sus beneficios para los niños

El término “origami” es japonés y está formado por “ori” (plegar) y “Kami” (papel) y consiste en el arte de plegar hojas de papel, sin cortarlas ni pegarlas, realizando todo tipo de figuras. Se trata de un término utilizado en todo el mundo y su traducción al español es papiroflexia.

Hablamos de un arte muy antiguo que se cree que se originó en China en el siglo II de nuestra era y pasó a Japón en el siglo VI. Con esta antigüedad se han desarrollado muchas escuelas y actualmente las posibilidades de crear objetos con papel son prácticamente infinitas.

Es una actividad apta para todo tipo de edades, aunque se recomienda que los niños empiecen a desarrollarla a partir de los cinco años, ya que entonces cuentan con suficiente motricidad fina en sus manos como para comenzar a realizar figuras sencillas (barquitos, aviones, pajaritas), que pueden ir complicando a medida que avance su edad y su experiencia. Los más pequeños pueden frustrarse al ver que no pueden hacerlo ellos solos, por lo que habrá que prestarles mucha ayuda si queremos iniciarles en este bonito entretenimiento.

Si adentramos a nuestro hijo en este arte estaremos haciendo algo más que entretenerle pues aporta numerosos beneficios a su desarrollo físico y mental. Veamos algunos de ellos:

  • Desarrolla la motricidad fina. Se ejercita la utilización de la mano y la coordinación entre esta y los ojos. Crear las figuras exige realizar los pliegues con precisión y la mano va cogiendo fuerza para la escritura.
  • Desarrolla la constancia. Es difícil que el niño lo logre a la primera, por lo que tendrá que realizar diversos intentos hasta conseguir el objetivo. Así aprenderá a valorar la paciencia como arma para conseguir sus fines.
  • Desarrolla la concentración. Es necesario fijar la atención en cómo y en qué orden plegar el papel, de esta forma el niño se mantiene centrado en una actividad y aprende a evadirse del entorno mientras realiza una tarea para él importante.
  • Potencia la memoria. A medida que realiza una y otra vez una misma figura va mejorando la realización de esta sin necesidad de seguir las instrucciones, lo que le permite ejercitar su memoria sin apenas darse cuenta.
  • Ayuda a incorporar conceptos espaciales, como delante, detrás, arriba y abajo.
  • Aumenta la autoestima. El niño se siente satisfecho cuando observa la figura creada por él mismo, lo que refuerza su propia seguridad y el convencimiento de que es capaz de conseguir lo que se propone. 
  • Alimenta su imaginación. A medida que va cogiendo experiencia el niño descubre que puede crear sus propias figuras, lo que supone estimular su creatividad y su capacidad de visualizar e imaginar.
  • Ayuda a la relajación. Mientras está ocupado en conseguir la figura, olvida problemas o situaciones de estrés que haya podido tener durante la jornada.
  • Desarrolla la cultura del esfuerzo. Para lograr la figura que tiene como objetivo necesita trabajar con atención y precisión esforzándose para conseguir lo que busca.
  • Es útil en el tratamiento de algunos trastornos, como el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) o la dislexia.

Ahora que conoces los beneficios que tare consigo el origami, descubre algunos ejemplos que puedes desempeñar con tu hijo.

 
 
 
 
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