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Si le da miedo el agua...

Es tiempo de chapuzones, en el mar, el río o la piscina, y quieres que tu hijo disfrute del baño. ¿Y si de pronto llora y te dice que le da miedo?

Esther García Schmah. Psicóloga y pedagoga
Cosas-Interior

Aunque tu hijo chapotee y juegue feliz en la bañera cada día, puede que su reacción sea muy distinta ante la inmensidad de una piscina, y no digamos del mar. Con 2 años su sentido del peligro está más agudizado y tanta cantidad de agua puede asustarle. La clave para ayudarle es no tener prisa.

Tiene sus motivos

Además de su mayor conciencia del peligro y de su mejor capacidad para valorar el tamaño (esta “bañera” es enorme y él se ve muy chiquitito), hay otros motivos que pueden originar su angustia. El principal es el temor que pueda sentir alguno de los padres. Por ejemplo, si a ti te da miedo el agua o tienes una preocupación excesiva ante la posibilidad de que tu hijo sufra un accidente en ella, puede que tu pequeño lo note aunque trates de disimularlo, pues él tiene un sexto sentido para detectar tus emociones. 

Otras posibles causas son las experiencias desagradables previas (si alguna vez le bañaste y el agua estaba muy fría o la sal marina hizo que le picaran los ojos) o, simplemente, el miedo a lo desconocido: muchos niños rechazan las novedades al principio.

Habitúale poco a poco

Si teme al agua, no insistas. Lo esencial para que disfrute del baño es que respetes su ritmo.

  • Jugad juntos en la arena o el césped, cada día más cerca del agua.
  • Tomad un primer contacto con el agua con juegos como chapotear con los pies en el borde de la piscina o hacer un castillo de arena y llenar el foso de agua recogida por ti en el mar.
  • Cuando le bañes, el agua debe estar templada (mójale cuello y muñecas para aclimatar la temperatura de su cuerpo antes de meterle). Si estáis en el mar, cuida que no haya oleaje ni resaca.
  • Háblale de las sensaciones que puede sentir: un poco de frío, picorcillo en los ojos... Dile que se irán enseguida. Si le pillan desprevenido le asustarán más y provocarán su rechazo a bañarse.

Ayuda para flotar

Los complementos para aprender a nadar ofrecen al niño confianza. Pero nunca le dejes bañarse solo aunque los lleve puestos.

  • Unos manguitos, un chaleco flotador o una burbuja de las que se ponen en la espalda le mantienen a flote mientras juega.
  • Cuando se sienta más confiado lo pasará muy bien con una colchoneta o una tabla flotante en la que apoyarse para avanzar pataleando. Eso sí: siempre bajo tu vigilancia.

¡Atención!

Aunque a tu hijo le dé miedo el agua y pienses que nunca se metería, jamás le pierdas de vista. El ahogamiento es la segunda causa de muerte infantil en Europa y ocurre sobre todo a bebés (1-2 años) en piscinas privadas.

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