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Por qué es importante potenciar el sentido del humor en los niños pequeños

No hay mayor placer para unos padres que ver reír a su hijo y saber que se siente feliz. Vosotros también lo experimentaréis si potenciáis el buen humor en vuestro pequeño.

Silvia Cándano
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sentido del humor

Estudios recientes han confirmado que los bebés empiezan a desarrollar el sentido del humor a finales de su segundo semestre de vida.

Es verdad que hasta entonces los pequeños sonríen y se ríen incluso a carcajadas cuando algo les sorprende, pero aún no distinguen bien si se trata de una situación distendida y divertida o no. La cosa cambia cuando cumplen su primer año.

Por eso los expertos recomiendan cultivar el buen humor especialmente a partir de esta etapa, porque no se trata de una cualidad innata, sino adquirida, y los pequeños aprenden a estar alegres observando a sus padres.

Todo son ventajas

El buen humor beneficia a los pequeños en todos los aspectos:

  • Físicamente. Erradica su estrés y aumenta sus defensas, lo que los fortalece ante las enfermedades.
  • Psicológicamente. Fomenta la confianza en sí mismos y les ayuda a sobreponerse antes en las situaciones adversas. Por ello los niños alegres y joviales también muestran un mejor desarrollo, porque se ponen de pie sin dudarlo después de caerse, insisten en coger ese juguete al que no llegan y repiten los sonidos que oyen aunque no los pronuncien bien.
  • Socialmente. Hace que sean más empáticos y comunicativos.

Una sesión diaria de risas

Tened todo esto muy en cuenta en el trato cotidiano con vuestro hijo, porque la actitud que le mostréis ahora ante la vida es la que él va a adoptar para sí.

Procurad que os vea contentos, intentad quitar hierro a los problemas, tratad de no alteraros (al menos en su presencia) y no dejéis pasar un solo día sin compartir una sesión de risas con él: ponedle muecas, miraos juntos en el espejo, hacedle cosquillitas, simulad que os caéis...

Mientras os reís, vuestro cerebro segrega endorfinas, que son las hormonas que producen bienestar y eliminan el nerviosismo, y esta agradable vivencia compartida establecerá una conexión sentimental aún más fuerte entre vosotros.

Enseñarles riendo para que aprendan mejor

Se han llevado a cabo numerosas observaciones con bebés, en diferentes guarderías, y sus conclusiones no dejan lugar a dudas: los peques adquieren antes sus primeros conocimientos si las maestras se los enseñan con juegos y canciones que les hagan reír.

El motivo no es sólo que así las “lecciones” les resultan más amenas, sino que al reírse aumenta la oxigenación de su cerebro y esto les permite una mejor asimilación de lo que les muestran.

 A esto se suma que la risa les relaja y les ayuda a dormir y a comer mejor y al estar más descansados y mejor alimentados, les cuesta mucho menos captar los nuevos aprendizajes.

¡Qué interesantes!

Os recomendamos dos cuentos para propiciar la alegría en vuestro hijo: “¡Cuando estoy contento!”, Ed. SM (7,25 €) y “¡Estoy muy contento!”, Ed. Combel, desde 12,90 €.

Y un libro que os vendrá muy bien para la convivencia familiar: “El aprendizaje de la felicidad: 10 pasos para fomentar la felicidad en los niños y en sus padres”, de la famosa socióloga Christine Carter, Ed. Urano, desde 18 €.

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