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¡No soporta perder!

Cuando los niños se inician en el juego competitivo descubren que no pueden ganar siempre, lo que les puede enfadar e incluso hacerles llorar. Aprender a perder es una lección básica que deben ir asimilando.

Miguel Ángel Conesa
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Aprender a perder

Aunque a los padres nos disgusta que nuestro hijo se enrabiete por perder cuando juega, es una reacción normal en niños pequeños, que se explica por varias razones:

  • A esta edad aún les molesta darse cuenta de que no son omnipotentes.
  • Les duele que alguien sea mejor que ellos, sobre todo si ese otro niño tiene su misma edad (la cosa empeora cuando el contrincante ganador es menor).
  • Viven el hecho de perder como un fracaso, no como algo natural.

Dadle buen ejemplo

Si vuestro hijo se enfada o llora cada vez que pierde, ponéos manos a la obra para evitar que lo pase tan mal:

  • Aseguráos de que comprende las normas del juego. En ocasiones los niños no saben bien lo que tienen que hacer y se ponen muy nerviosos o se enfadan al ver que los mayores movemos fichas o nos apuntamos tantos, y ellos desconocen el porqué.
  • Dadle buen ejemplo. Si vosotros sois malos perdedores, lógicamente él también lo será. Tanto si ganáis como si perdéis, insistid en lo mucho que os habéis divertido y en lo estupendo que es pasarlo bien todos juntos.
  • No sobrevaloréis su derrota ni su enfado cuando pierda, pero tampoco os pongáis como locos de entusiamo cuando gane. De este modo le haréis ver que ganar y perder son las dos caras de una misma moneda y que es lógico que unas veces se gane y otras se pierda, y que no pasa nada ni por lo uno ni por lo otro.
  • Explicadle con palabras adecuadas a su nivel de comprensión que equivocarse y perder no son fracasos, sino oportunidades para aprender y mejorar. Conseguir que entienda esta idea y que con el tiempo la extrapole a todas las facetas de su vida es fundamental para su bienestar emocional.

Hacéos a la idea de que le costará tiempo y esfuerzo aceptar que no puede ganar siempre, pero aun así, no dejéis de jugar con él ni permitáis que deje de jugar con otros niños por miedo a que le ganen. Es la única manera de que aprenda a perder, y esta lección le servirá de estímulo para superarse y le ayudará a aceptarse tal y como es, limitado, lo que supone un paso básico en su proceso de maduración.

Ni enfados ni malas formas

Hasta que sepa aceptar su derrota con naturalidad, mostráos pacientes con él y animadle a expresar con palabras cómo se siente (le ayudará a conocerse mejor y a controlarse). Pero no le permitáis reaccionar de forma agresiva con los demás ni le consintáis que acabe con el juego porque él se siente mal.

Haced hincapié en que el “quid” para estar a gusto es disfrutar del juego en sí, sin estar pendientes del resultado, y demostradle que valoráis su esfuerzo y lo bien que se lo ha pasado, más que su derrota: una buena autoestima le ayudará a tolerar mejor las frustraciones. A medida que vaya enfadándose menos por perder, decidle que estáis orgullosos de su nueva manera de ver las cosas. Vuestro elogio es el mejor premio.

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Keywords: aprender, niños y perder | Categoría: Psicología

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