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¿Se lo inventa porque se siente solo?

Mi niño tiene un amigo imaginario

Habla con él, le deja sitio en la mesa, le invita a jugar, le da las buenas noches… ¿Por qué tiene este amigo invisible? ¿Es porque se siente solo? ¿Cómo actuar?

José Carlos Siegrist
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Mi niño tiene un amigo imaginario

Entre los 2 y los 6 años es normal que los niños se inventen personajes invisibles en sus juegos, que hagan hablar a sus muñecos o que transformen con su capacidad de inventiva un simple cojín en una nave espacial. En esta época la imaginación está en pleno apogeo y con los juegos de fantasía se desarrolla la creatividad y la inteligencia. 

En esta franja de edad en la que prima el “pensamiento mágico” se sitúa lo que los psicólogos llaman la “etapa del amigo imaginario”: un ser invisible que el pequeño se inventa (puede ser otro niño, o un animalito, o un personaje de sus cuentos), al que trata y al que desea que los demás traten como si existiese de verdad. Si este año tienes en tu familia a un invitado tan especial, es lógico que te preguntes por el motivo de este juego y si puede ser preocupante. Pierde cuidado, no tiene nada de malo. 

¿Por qué se lo inventa?

No es porque se sienta solo, ni porque no tenga hermanos (aunque es verdad que esta fantasía se da más en los hijos únicos y en los que son tímidos). Uno de cada dos niños juega en algún momento a tener un amigo invisible, y los que lo hacen con más convicción (con tanta, que a veces los padres se preguntan si el niño cree que existe de verdad) son los que hablan mucho y los muy imaginativos.

Cómo debemos tratarle

Es sólo un juego, hay que verlo así. Acéptalo con naturalidad y juega de este modo con tu hijo: 

  • Trata con amabilidad a su amigo invisible, así te mantienes cerca de tu peque, le demuestras que le quieres, compartes sus sentimientos y participas de su forma de jugar. 
  • No le digas que tú también puedes verlo. Sólo lo puede ver él.
  • Escucha con interés lo que te cuente sobre su amigo (¿Ah, sí? ¿Vive en Kenia?), pero no busques saber más. Así le permites que se exprese e invente historias y también le vas enseñando el límite entre la fantasía y la realidad• No hables directamente al amigo, hazlo a través de tu hijo: dile a Juan (o como se llame) que nos vamos. Es otra forma de comunicaros.
  • Juega también a otras cosas con tu hijo, dedicándole momentos de atención plena, y facilítale el contacto con otros niños. 

Tras un tiempo más o menos largo, la etapa del amigo imaginario, como todas, acaba pasando. Y un día de repente, igual que llegó, el amigo invisible habrá desaparecido.

Una fantasía que le ayuda mucho 

Tu hijo sabe que su amigo invisible no es de verdad, y justo por eso tiene estos poderes mágicos.

  • Este compañero fiel, que tiene sus mismos gustos y preferencias, le escucha sin juzgarle, le consuela e incluso le desculpabiliza (si le regañas por algo, puede que luego él, a solas en su cuarto, reprenda a su supuesto amigo).
  • También le ayuda a procesar sus vivencias, a enfrentarse a sus miedos, a afrontar nuevos retos y a conocer sus emociones.
  • Jugando con su amigo invisible, el pequeño desarrolla su pensamiento o diálogo interior y entrena su memoria, su creatividad, su capacidad de razonamiento y su riqueza expresiva.

¿Lo sabías?

Que un niño hable solo mientras juega, o que hable con sus muñecos o con su amigo imaginario, no sólo no es preocupante, sino que conviene no interrumpir esos diálogos. Los psicólogos y logopedas opinan que esta forma de jugar es muy beneficiosa.  

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