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Adiós a las rabietas

Entender por qué los niños tienen rabietas es la clave para saber cómo erradicarlas.

Silvia Cándano
rabietas infantiles

La mayoría de los niños, entre los 18 meses y los 3 años, pasan por episodios de rabietas.

Aunque a los padres nos saquen de quicio, los psicólogos insisten en que son síntoma de un desarrollo emocional sano, pues ayudan a los pequeños a reafirmarse y a comprobar hasta dónde pueden llegar (por eso es fundamental mantenernos firmes y no ablandarnos ante sus lágrimas).

Las rabietas también les facilitan la tarea de desahogarse liberando su rabia, su frustración y su nerviosismo.

Sólo son negativas si van acompañadas de actitudes destructivas o si los padres ceden ante ellas y el pequeño aprende a utilizarlas para salirse siempre con la suya. En este caso se repiten y se prolongan en el tiempo.

CALMA Y DECISIÓN

Así que ya sabes, cuando tu hijo se enrabiete, intenta mantener la calma (si pierdes los nervios, le contagiarás tu nerviosismo y gritará más), quita de su lado los objetos con los que pueda hacerse daño y no intentes razonar con él, porque mientras esté ofuscado es imposible que te haga caso y se frustará aún más. Da mucho mejor resultado que sigas las siguientes tácticas:

  • Llevarle unos minutos a su habitación (uno por cada año de edad) y no dejarle salir hasta que se calle.
  • Desconcertarle gastándole una broma.
  • Desviar su atención contándole o mostrándole algo que sabes que le va a interesar.
  • Y lo más sencillo: no hacerle el menor caso. Al comprobar que “pasas” de él se aburrirá de dar voces y de patalear antes de lo que te imaginas.

¿Y SI ARMA EL ESPECTÁCULO?

Enrabietarse cuando estáis en un centro comercial o cuando tenéis gente en casa sólo es otra forma errónea de intentar reforzar su "yo". Piensa que al tenerte "acorralada" vas a acceder a lo que te pide y va a poder salirse con la suya.

Lo mejor que puedes hacer en este caso es llevarle a un lugar apartado donde no moleste y explicarle, intentando no alterarte, que así no va a conseguir nada. Es más, cuando lleguéis a casa no vas a hacerle el postre que le habías prometido. La retirada de privilegios es uno de los castigos más pegagógicos y que mejor funcionan a esta edad.

En cualquier caso, ármate de paciencia y piensa que las rabietas son habituales a los 2 años, pero según van pasando los meses se van haciendo menos frecuentes, hasta desaparecer en el tiempo.

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