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Primeros juegos de mesa

Es estupendo que a tu hijo le gusten, porque fomentan su sociabilidad y le “obligan” a seguir ciertas normas y a respetar los turnos.

Eva Calvo. Asesora: Pilar Rodríguez Rubio Psicóloga infantil
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Primeros juegos  de mesa

A esta edad el niño ya ha alcanzado el grado de madurez necesario para poder disfrutar con los juegos de mesa. Aunque a nosotros nos parezcan sencillos, para él constituyen todo un reto, pues le obligan a solucionar de forma mental lo que hasta ahora ha hecho físicamente.

¡Cuántos beneficios!

En general, el juego contribuye al desarrollo físico, cognitivo, social y emocional del pequeño, mientras que los juegos de mesa, en particular, estimulan determinadas zonas cerebrales responsables del desarrollo de habilidades como..

  • Autocontrol. Para poder jugar, el niño tiene que seguir unas reglas, esperar su turno y aceptar su frustración cuando pierde.
  • Concentración. Poco a poco el pequeño va siguiendo las partidas por más tiempo. Además, los juegos de mesa le enseñan el valor de la constancia y del esfuerzo que implica llegar a la meta.
  • Aptitudes mentales. Estos juegos están diseñados para abarcar una enorme variedad de campos: nociones espaciales, asociaciones, resolución de problemas, toma de decisiones individuales...
  • Empatía. Reconocer los sentimientos de los demás y comprobar cómo los suyos afectan a los otros niños es una parte fundamental del desarrollo emocional. Por ejemplo, alegrarse de que su amigo haya ganado la partida es un logro muy significativo.

Tu ayuda, fundamental

Es normal que las primeras veces que tu hijo participe en juegos de mesa se encuentre con ciertas dificultades: necesita tiempo para amoldarse a las reglas y para aceptar que no puede ganar siempre. Para ayudarle a pasarlo mejor...

  • Cómprale juegos adecuados a su nivel de madurez. Si le resultan demasiado fáciles o excesivamente difíciles se aburrirá y no querrá volver a jugar a ellos.
  • Evita las partidas muy largas. A su edad, lo ideal es empezar jugando 15 minutos e ir aumentando el tiempo de juego hasta un máximo de una hora.
  • Dile que perder no es fracasar, sino que es sólo una posibilidad, e insístele en que no implica necesariamente que haya jugado mal: puede haber tenido mala suerte.

Es muy buena idea que diseñéis juntos un juego de mesa. Le ayudará a restar importancia a la victoria, ya que parte de la diversión ha sido crearlo, no sólo utilizarlo.

Los nuevos y “los de toda la vida”

En el mercado encontrarás multitud de juegos de mesa novedosos para niños de la edad del tuyo, pero no deseches los tradicionales. Siguen triunfando entre el público infantil por muchos motivos: la oca, porque las partidas están llenas de sorpresas; además, a los peques les parece fácil y divertido recordar las normas con frases hechas como “de oca a oca y tiro porque me toca”; el “memory”, porque les resulta muy satisfactorio no sólo encontrar las parejas entre las tarjetas que están boca abajo, sino llevárselas e ir haciendo montoncitos con ellas; las cartas, porque permiten la participación de muchos niños, y el ajedrez, porque les entusiasma aprender a mover cada pieza de una manera diferente.

¡Qué curioso!

  •  Jugar a los juegos de mesa con los adultos ayuda a los niños a comprender mejor las reglas por imitación, pero cuando lo hacen con niños de su edad, soportan mejor la frustración y el enfado que sienten al perder, lo que les supone un magnífico entrenamiento.
  •  Debemos dejarles ganar a veces para que cojan seguridad, pero no siempre, para que no se crean omnipotentes.

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