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Al niño le dan miedo las tormentas

Hacia los 3 años es muy habitual el miedo a las tormentas. Si tu hijo lo tiene es esencial que le ayudes a superarlo para evitar que lo pase mal y, sobre todo, para impedir que este temor se instale para siempre en su vida.

Isabel Álvarez, psicóloga
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Niña con miedo a una tormenta

El miedo es un mecanismo de defensa imprescindible para la supervivencia. Así, el temor del niño ante las tormentas responde a un imperativo biológico: es una reacción automática de autoprotección, que le pone en alerta ante una situación que le parece peligrosa.

Ahora bien, los miedos infantiles típicos de cada etapa van desapareciendo a medida que el pequeño, por su maduración y con la ayuda de sus padres, logra ajustarlos a la realidad.

Lo que no debes hacer

Para ayudar a tu hijo a superar su miedo a las tormentas hay varias actitudes que debes evitar:

  • Regañarle, ridiculizarle, reírte de él y llamarle “cobardica”.
  • Ignorar o “pasar” de su temor.
  • Tratar de razonar con él y a continuación dar por hecho que puede enfrentarse solo a la tormenta.

En cualquiera de estos casos tus reacciones producirían el resultado contrario al deseado. Tu pequeño se sentiría incomprendido, solo y más frágil, y ello acrecentaría su temor.

Cómo actuar ante su miedo

Habrás observado que lo primero que hace tu hijo cuando empieza a llover y a tronar es buscar tu refugio o el de cualquier otro adulto que se encuentre cerca. La mejor manera de ayudarle es acogerle con naturalidad y afecto y poner palabras a lo que le está ocurriendo. De esta forma verá que estás de su parte e irá aprendiendo a comprenderse mejor a sí mismo (“estás asustado porque la tormenta hace mucho ruido ¿verdad? A mí también me pasaba cuando era como tú. Pero tranquilo, nosotros estamos aquí y no puede ocurrirnos nada malo”).

A continuación, proponle realizar alguna actividad que le guste (bailar, ver fotos...) o que le mantenga distraído (ayudarte a barrer o a ordenar un armario). Si se siente capaz, pídele que haga un dibujo de la tormenta. Así, al expresar esa angustia que no puede contarte con palabras, le será más fácil superar su temor.

También puedes inventarte cuentos en los que haya niños que jueguen bajo la lluvia o en los que los truenos y relámpagos sean fuegos artificiales para celebrar una gran fiesta.

Una vez que la tormenta haya pasado, hazle caer en la cuenta de que se encuentra sano y salvo y reflexiona con él sobre los aspectos más positivos de este fenómeno: las calles quedan muy limpias, huele fenomenal, se respira mucho mejor...

Para que todo vaya bien, no te alejes ni un instante de su lado mientras dure la tormenta. Y estate segura de que su miedo no tardará en disiparse, en cuanto madure un poco.

¿Habría que llevarle al psicólogo?

Lo habitual es que la reacción del niño ante una tormenta no pase del susto y de la búsqueda de protección. Sin embargo, en ocasiones puede presentar otras manifestaciones como taquicardia, sudor frío e incontinencia urinaria. Ante estos síntomas es necesario consultar con un psicólogo para que nos diga cómo afrontar la situación.

Generalmente, realizar unas técnicas de desensibilización sistemática y practicar unos ejercicios de relajación muscular y de control de la respiración es suficiente para que el niño venza su temor.

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--> Miedos infantiles, ¿cómo tratarlos?

Keywords: asustar, miedos, niños, temores y tormentas | Categoría: Psicología

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