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Ojo a los niños "demasiado" buenos

Son hijos muy fáciles de llevar, pero esta forma de ser también implica ciertos riesgos que debes tener presentes.

Ester Alonso Asesora: Mara Cuadrado Psicóloga infantil y de familia
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Ojo a los niños "demasiado" buenos

Un niño “demasiado” bueno obedece sin poner objeciones, nunca molesta ni plantea problemas. Está dispuesto a atender las necesidades de los demás antes que las suyas, llegando a hacer cosas que no quiere con tal de agradar y de “existir” ante los otros. El problema es que su comportamiento sumiso y afable hace que muchas veces no se le preste la atención que precisa y puede convertirle en blanco de abusones.

Escúchale y pídele opinión

Si tu hijo es así, debes enseñarle a ser más asertivo y a defenderse de los demás y de su forma especial de ser, que puede llegar a perjudicarle.

Para que aprenda a comportarse de un modo natural con otras personas, sin ceder siempre a lo que le piden por miedo a defraudarlas, es primordial que se sienta apoyado en casa. Escúchale con atención, pídele opinión y tenla en cuenta siempre que puedas, explícale por qué tiene que respetar ciertas normas en lugar de hacérselas cumplir sin más y premia con besos y elogios sus esfuerzos y logros.

Así le proporcionas confianza, lo que incrementa las probabilidades de que se vuelva más asertivo.

Ponle metas adecuadas

También es importante que te esfuerces por educarle en la autonomía. No hagas por él lo que pueda realizar solo y ve poniéndole metas adecuadas a su edad y a sus capacidades, para que se vaya superando y él mismo, al comprobar sus progresos, refuerce su autoestima.

Por supuesto que aún es pequeño para ser una persona segura y asertiva, pero educándole así sientas las bases para que, con el tiempo, vaya siendo capaz de pensar por sí mismo, de cuestionarse lo que dicen los demás, de expresar lo que opina y de resistir a la presión de su grupo.

¿Se deja avasallar?

Éstos son los motivos más habituales por los que los niños se dejan avasallar y que debemos intentar solucionar:

  • Disciplina férrea. ¡Ojo! Las normas siempre deben ser adecuadas a la edad.
  • Baja autoestima. Hay que reforzarla para que no se consideren inferiores.
  • Padres sumisos. Éstos deben saber que la bondad no es sometimiento.

¿Y si, al contrario, es un abusón?

Si piensas que tu hijo es injusto con sus iguales porque habitualmente los pega, los amenaza, les quita las cosas sin permiso, les exige demasiado, etc. debes actuar cuanto antes para evitar que su actitud vaya a más.

Empieza a ponerle normas y límites desde hoy mismo y demuéstrale con tus palabras y con tu modo de actuar que no apruebas su crueldad ni su manera de relacionarse con los otros niños. Ir modelándole según va creciendo es tu labor como madre o padre y el quid para conseguir que se convierta en un adulto feliz y socialmente adaptado.

Keywords: buenos y niño | Categoría: Psicología

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