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La conquista del habla

Durante los primeros años de vida el cerebro del niño está programado para aprender casi sin esfuerzo a comunicarse verbalmente. Por eso es fundamental aprovecharlos.

Esther García. Pedagoga y psicóloga
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aprender a hablar niños

Los seres humanos aprendemos a hablar con tal velocidad y maestría, que son muchas las teorías que apuntan a que poseemos una capacidad innata para el lenguaje. Esto parece innegable, pero también es cierto que si no existe un estímulo exterior el lenguaje no se desarrolla, y que cuanto más rico sea ese estímulo, más elaborada será nuestra forma de hablar.

De ahí la enorme importancia de que los padres nos impliquemos para favorecer el desarrollo del lenguaje en nuestros hijos pequeños.

Desde el nacimiento

La primera forma de comunicación del bebé es el llanto, que varía según exprese miedo, hambre, sueño... Hacia las 6 semanas de vida aparece la sonrisa voluntaria, que acrecienta en los padres el deseo de comunicarse con su hijo y hace que empiecen a proporcionarle gran número de estímulos verbales.

El pequeño comienza enseguida a emitir sonidos vocálicos (aaa, eiei...). Y aunque su capacidad de atención todavía es muy breve, se puede apreciar que ya fija la atención en las personas, que son el estímulo que más le atrae. Además, con sólo 2 o 3 meses el bebé emite más gorjeos cuando su madre está pendiente de él, toda una prueba del instinto de comunicación.

Hacia los 4 meses el bebé es capaz de diferenciar la entonación del lenguaje. Por ejemplo, si su mamá habla enfadada, reacciona asustándose y llorando, mientras que si el tono de la voz materna es relajado y suave, el pequeño se tranquiliza.

Los balbuceos, continuas repeticiones silábicas (gu, ta, ba,...), aparecen en torno a los 6 meses. Es la manera de entrenar su capacidad de hablar y aunque aún no existe una intención de expresarse, el bebé pronto descubre el poder de estas cadenas de sílabas sobre las personas que le rodean y las utiliza para captar su atención. En estos momentos empieza a entender sus primeras palabras, términos cotidianos como “no”, “toma”, “papá”, etc.

A los 7 meses es ya un experto en gritos y balbuceos y le gusta pasar gran parte de su tiempo emitiendo todo tipo de sonidos. Aparecen las primeras conversaciones activas: aunque no es capaz de hablar, parece conocer los rudimentos del lenguaje y emplea entonaciones, pausas en espera de respuesta, etc.

Durante el periodo que sigue, el niño va comprendiendo un vocabulario cada vez más amplio, que incluye el nombre de algunos objetos de su entorno y de acciones habituales. Así, cuando su madre dice “pelota” o “camión”, él es capaz de señalarlos. Y también entiende frases sencillas como “dame el biberón”.

Cómo favorecer el desarrollo del lenguaje durante este periodo:

  • Desde su primer día de vida, aunque todavía no te entienda, proporciónale estímulos: se ha demostrado que un ambiente rico en experiencias comunicativas fomenta el desarrollo del habla.
  • Repite los sonidos que el bebé emite: gu, tata, ba, eee...
  • Cántale canciones y enséñale gestos que las acompañen.
  • Háblale a menudo, utilizando frases cortas y sencillas: cuéntale lo que haces, dile el nombre de los objetos o animales que veis...
  • Muéstrale cuentos con grandes imágenes, nombrando lo que se ve y explicando lo que sucede.
  • Usa sonidos onomatopéyicos para captar su atención sobre las cosas: “tam tam” para el tambor, “chin chin” para la lluvia...
  • Dale juguetes que él pueda hacer sonar: un sonajero, un pequeño piano, un tambor...
Categoría: Aprendizaje

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