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El placer del niño de decir no

Desde hace unos días parece que la única respuesta que tu hijo sabe dar es “¡no!”. ¿Qué le ocurre? ¿Por qué se ha vuelto tan obstinado?

Esther García, pedagoga y psicóloga.
La edad del no en los niños

La edad del no, la etapa de la terquedad, los terribles 2 años... son muchos los calificativos que se le dan a este periodo de la vida, que puede llegar a poner a prueba la paciencia de los padres más comprensivos. Para tu tranquilidad, no se trata de una transformación aleatoria de tu hijo, sino de una fase fundamental en el desarrollo evolutivo de todos los pequeños.

¿POR QUÉ TU PEQUEÑO DICE A TODO QUE NO?

“A veces me dice que no hasta a cosas que le gustan”, nos comenta la madre de Marta, de 2 años y medio. Y es que la obstinación de los pequeños puede llegar a desconcertar hasta al más seguro de los padres. Es en estos casos cuando hay que respirar hondo, echar mano de la paciencia y no pensar que “lo hace para fastidiar”, porque aparte de no ser verdad, te irritarías aún más.

Los porqués de las negativas constantes de tu pequeño se deben, por un lado, a que va tomando conciencia de sí mismo como ser individual y cree que para reafirmarse debe oponerse a todo lo que tú le digas.

Y por otro, a que todavía continúa en la etapa egocéntrica, en la que sus sentimientos priman sobre los de los demás y es incapaz de ceder. Por eso, además de decirte “no” con rotundidad, se enrabieta cuando insistes en que se vaya a la cama o se lave las manos antes de comer.

EN BUSCA DEL EQUILIBRIO

Pero que sus negativas formen parte de su desarrollo no debe servir para excusar todas sus conductas. Debe existir un equilibrio entre la libertad que le ofreces y las normas que le impones, porque sólo así podrá convertirse en un niño autónomo y feliz, pero también adaptado al mundo y respetuoso con todos.

Tus límites evitarán que termine transformando su egocentrismo en egoísmo y su autoafirmación en autoritarismo.

Para no confundirle, ponte de acuerdo con tu pareja sobre lo que vais a permitirle y lo que no e imponedle pocas normas, pero muy claras.

También es básico crear cierta sintonía entre vuestro método educativo y su temperamento. Por ejemplo, si es muy activo debéis acondicionar un lugar de la casa para que pueda entretenerse a su aire, mejor que pedirle que juegue tranquilo.

En cualquier caso, mostradle vuestra admiración siempre que se esfuerce en hacer las cosas un poco mejor y cuando dé su brazo a torcer.

ASÍ TU HIJO NO PODRÁ NEGARSE A LO QUE LE PIDES

Sabiendo que la esencia del desarrollo personal de tu hijo radica en negarse a todo por norma, quizá sea bueno buscar alternativas que le dificulten esta posibilidad, como éstas que te sugerimos a continuación:

OFRÉCELE VARIAS ALTERNATIVAS. En vez de pedirle que se coma una manzana, pregúntale: “¿qué fruta prefieres hoy, una manzana o un plátano?”.

NO LE DES LAS ÓRDENES EN FORMA DE PREGUNTA. En lugar de: “¿quieres recoger tus muñecos?”, debes decirle: “coge esos muñecos y mételos en el baúl ya”.

UTILIZA PEQUEÑOS INCENTIVOS. Por ejemplo: “si te bebes la leche enseguida, tendremos más tiempo para leer el cuento de buenas noches”.

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