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Hacer torres de bloques le enseña mucho

En torno a su primer año, los bloques de espuma, plástico o madera son un juguete esencial para tu hijo, ya que le enseñan diferentes habilidades.

Coks Feenstra, psicóloga infantil
Ya tiene edad para construir torres con bloques de apilar.

Ahora tu bebé ya es capaz de coger con cada mano un objeto y esto le facilita hacer una torre de dos cubos. Con 14 o 16 meses podrá apilar tres piezas. Es una actividad placentera para él que mejorará su destreza manual.

¡Lo he conseguido!

Una vez que tu hijo sepa sentarse bien, puedes practicar este juego: apila delante de él varios bloques y anímale a que tire la torre. Es lo que más le gusta al principio, puesto que le es más fácil que construir una. Esta acción le enseña la relación entre causa y efecto y, además, le ayuda a entender el ‘sentido del yo’, a verse como un ser individual (al repetirla una y otra vez entiende que es él quien tira la torre). Por tanto, no es un acto de destrucción.

Poco a poco cogerá interés por construir. Mientras tú pones la base con algunos bloques, anímale a que añada más. Esto le permite entrenar la coordinación mano-ojo y la motricidad fina (la que le permite manejar objetos pequeños).

Con la práctica se dará cuenta de que cuando pone un bloque demasiado grande sobre otro pequeño la torre se derrumba, un descubrimiento más que le ayudará a entender cómo funcionan las cosas.

Un juguete versátil

Los bloques de apilar tienen una larga trayectoria. Fueron inventados en 1850 por el pedagogo F. Froebel y desde entonces sus materiales, formas y colores han ido cambiando para responder mejor a los gustos del niño. Pero mantienen una característica básica: son multifuncionales e incitan al uso de la fantasía.

Por ejemplo, aparte de para hacer torres, el niño los utiliza para llenar un cubo, ponerlos en el remolque de su camión y transportarlos, etc. A esta edad le encanta meter y sacar objetos de un recipiente, lo que tiene una función: le enseña conceptos como el de cavidad (lleno y vacío) y el de localización (fuera y dentro) y  tamaño (grande y pequeño).

Cómo han de ser sus bloques

  • Los primeros bloques aptos para el bebé deben ser grandes y blandos para que los pueda apretar, tirar, manosear y morder. Su tela suave estimula el sentido del tacto. Sus colores atractivos, su vista. Y si llevan música incorporada, mejoran su sentido del oído.
  • Al año ya le interesan los bloques de madera, que serán juguetes básicos para él muchos años.
  • A los 2 años aprenderá a encajar piezas de construcción que sean fáciles de ensamblar y a apilar piezas de madera más complejas, por ejemplo para formar un arco.

En todo caso, a cada edad jugará con ellos de manera distinta, de acuerdo con su creciente madurez.

¡Qué interesante!

A unos gemelos de 30 meses que no hablaban los separaron durante varias semanas. Y al mismo tiempo que mejoró su lenguaje, también lo hizo su habilidad con los bloques. Esto confirma que ambas habilidades están muy relacionadas.

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