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Cómo saber si un niño es nervioso o hiperactivo

Nervioso e hiperactivo no es lo mismo. A los niños nerviosos podemos calmarles nosotros en casa, pero a los hiperactivos no. Estos niños necesitan el apoyo de un psicólogo y en los casos más acentuados, tratamiento médico.

Silvia Cándano
Niño nervioso o hiperactivo.

Todos los niños despliegan una gran actividad motora (por lo general, los niños más que las niñas), pero en algunos casos este "no parar" se debe a que son hiperactivos. ¿Cómo podemos distinguir a un niño nervioso de uno hiperactivo?

0-1 AÑO

Niño nervioso. Llora con frecuencia y le cuesta adaptarse a un horario de comida y sueño, pero poco a poco, a lo largo de su primer año, se va volviendo más regular.

Niño hiperactivo. Llora mucho, tiene el sueño muy ligero, irregular e intranquilo, rechaza las caricias, es muy inquieto y gatea torpemente.

2-3 AÑOS

Niño nervioso. Su desarrollo del habla es normal, aunque tiende al tartamudeo pasajero. Es muy inquieto, pero no puede calmarse y concentrarse en algo que le intriga. No siempre hace caso, pero poco a poco va aprendiendo las normas.

Niño hiperactivo. Sufre un importante retraso en el habla, se excita mucho por todo, nunca obedece y su coordinación muscular y su motricidad son deficientes.

4-5 AÑOS

Niño nervioso. Se lleva bien con otros niños, aunque puede ser tímido. Prefiere los juegos al aire libre a los sedentarios y le encantan los deportes. Como se desfoga con ellos, al practicarlos se siente mejor, más tranquilo. Es muy activo, pero obedece a sus padres y va asimilando algunas normas.

Niño hiperactivo. Sufre cambios bruscos de humor, tiene problemas de adaptación en el colegio, se pelea con sus compañeros, no atiende en clase y es muy propenso a sufrir caídas y accidentes.

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