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Acerca de los límites y los elogios

Hay que proponer a los niños metas asequibles, que puedan conseguir, pero difíciles, para que sientan la emoción de tener éxito.

José Carlos Siegrist
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Entrevista al filósofo Marina

José Antonio Marina explica cómo deben ser ambos a la hora de educar a los hijos.

¿Por qué son necesarios los límites?

Los límites son un anclaje, dan seguridad al niño. No son una coacción ciega, sino que el niño tiene que ir acostumbrándose a regular sus emociones y tiene que conocer en qué ámbito se puede mover. No se ponen por la comodidad de los padres, sino porque el niño los necesita para estructurar su personalidad. Si no le marcamos límites le provocamos inseguridad. Y si le damos la idea de que puede hacer lo que quiera y tener lo que pida, le hacemos poco resistente, vulnerable, y nos lo acabará reprochando.

¿Y los retos y la estimulación?

Los niños tienen que estar en un ambiente de estimulación aceptable, pero eso lo tienen en situaciones normales. Necesitan mucho la actividad física y hay que darles tiempo para que se muevan y organicen sus propios juegos. Lo que no parece adecuado es una programación de actividades que los sobrecargue. Y empieza a existir consenso en la idea de que el niño pequeño debe ver muy poca televisión, no por los contenidos, sino porque el tipo de estimulación que proporciona la tele es demasiado agresivo para un sistema nervioso que se está consolidando.

Usted ha escrito que cada niño debería tener éxito en algo...

Sí. El niño quiere crecer, hacer cosas, progresar. Quiere andar y aunque se caiga una y otra vez, vuelve a intentarlo. Así debería ser siempre. A los 2 años, cuando ya tiene el apego de los padres, quiere adquirir otro tipo de seguridad en sí mismo, la que le da su propia competencia. Es la época en la que dicen “Mamá, mira lo que hago”. Es bueno proponerles metas que sean asequibles pero difíciles, para que sientan la emoción de tener éxito. De ahí viene el optimismo, no del elogio gratuito. Y es triste que algunos niños pasen la infancia escuchando mensajes como “eres malo” o “eres un vago”, que los descalifican como personas sin enseñarles en qué pueden mejorar.

¿Cómo actuar en situaciones difíciles para la estabilidad emocional?

Los niños, afortunadamente, son de acero iridiado, se adaptan si tienen un nivel óptimo de cuidados. Y ese nivel se puede obtener por diversos caminos, lo que cuenta es la suma total. En los divorcios, por ejemplo, la etapa perturbadora es la que se produce antes (salvo en casos en los que se usa al niño como ariete). Y en el caso de los niños adoptados, tienen tal necesidad de establecer lazos de apego que, aunque requiera tiempo y paciencia, acaban por conseguirlo.

¿Siempre hay tiempo para remediar problemas de la infancia?

Siempre, aunque a veces sea más difícil. Toda mala experiencia se puede reformular. Hay que aprovechar educativamente lo que nos dice la neurociencia: que el cerebro sigue aprendiendo y cambiando tras esa etapa impresionante que son los 2-3 años, y que a los 12-13 años experimenta otra gran transformación. Y también que el carácter del niño no está determinado genéticamente, porque intervienen genes activadores o represores en base a las experiencias que va viviendo. Los maestros y padres tenemos una gran responsabilidad porque trabajamos con niños. Y es necesario que seamos optimistas pero cuidadosos.

Categoría: Aprendizaje

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