Desarrollo y aprendizaje

  • Valoración:
  • Actualmente 3/5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5

Enseña tu hijo a jugar con la naturaleza

Abrazar un árbol o imitar el canto de los pájaros son juegos que enseñan a tu hijo a amar la naturaleza. Anímale a utilizar todos sus sentidos para descubrir los inagotables encantos de la Madre Tierra.

Ruth Pereiro. Asesora: Marta Luque. Educadora infantil

Enseña tu hijo a jugar con la naturaleza

No te pierdas

Quiere tocar, mirar, escuchar, oler, saborear… Cuando tiene 4 años, tu hijo es un pequeño explorador y la mejor forma de estimular sus sentidos es disfrutar de una salida al campo o a la montaña. La naturaleza es una fuente inagotable de estímulos que le permiten identificar las especies vegetales y animales, comprender los fenómenos físicos, aprender a cuidar el medio ambiente y realizar una actividad física en un entorno muy saludable.

¡Qué divertido!

Para que disfrute de la naturaleza, enséñale juegos sencillos que le permitan experimentar sensaciones nuevas. Éstos son algunos de ellos:

  • Abrazar un árbol. Busca un árbol y anímale a que lo acaricie, lo huela, pegue la oreja para escuchar lo que dice y, por último, rodee el tronco con los brazos. Después dile que toque los troncos de otros árboles para apreciar las distintas texturas de la corteza (rugosas, con surcos, lisas y suaves...).
  • El bosque parlanchín. Tumbados en el suelo con los ojos cerrados, dile que escuche los sonidos del bosque: el canto de un pájaro, el movimiento de una ardilla, el rumor de las hojas, el murmullo del agua, el silencio...
  • Mil colores. Enséñale a apreciar los distintos colores y tonalidades que tienen las plantas, las hojas, el musgo, las flores..., y cómo la luz juega con ellos.
  • Ondas en el agua. Si encontráis un lago, un río, un arroyo o incluso un charco en el camino, podéis jugar a arrojar piedras para ver quién llega más lejos, averiguar cómo se forman las ondas o quién consigue que la piedra rebote como una rana.
  • Cuentos para el camino. Explícale las maravillas de la naturaleza utilizando la fantasía: dile, por ejemplo, que el abedul es un árbol hambriento porque sus hojas tienen dientes o que la encina puede oír porque sus hojas tienen forma de oreja. Cuéntale historias de hadas o gnomos que viven bajo las setas o en las copas de los árboles y enséñale canciones, adivinanzas o trabalenguas sobre la naturaleza.

A esta edad es demasiado pequeño para las caminatas largas, pero ya puede disfrutar de rutas cortas de una hora de duración. Para que no se canse o se aburra, realizad paradas cada 15 minutos para jugar o descansar.

También puedes entretenerle contándole lo que va a encontrar al final del camino: un paisaje mágico, un árbol gigante o un pueblo encantado.

Paseos divertidos

Podéis aprovechar las excursiones para visitar un observatorio de aves, una granja de animales o un centro de interpretación de la naturaleza. Éstos últimos, pensados para niños más mayores, pueden ser una ayuda para que los padres conozcan más sobre el entorno y puedan trasmitirlo de forma sencilla a los más pequeños.

Además, algunos centros de educación medioambiental realizan actividades para niños de distintas edades, como sendas ecológicas o rutas teatralizadas, en las que monitores disfrazados de personajes del bosque les introducen en los secretos de la naturaleza.

Con estos sencillos juegos y consejos, tu hijo aprenderá a amar y cuidar la naturaleza, además de pasar un día inolvidable en compañía de su familia.

Comentarios

Te puede interesar...

facebooktwitteryoutube