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Tiene dos años y aún se chupa el dedo

Succionar es una de las necesidades básicas del bebé, que le proporciona sensación de bienestar. Por eso se chupa el dedo. Aun así, ¿hay una edad límite a partir de la cual es mejor que ya no lo haga?

Coks Feenstra, psicóloga infantil
Niña chupándose el dedo

Durante los primeros seis meses el bebé se chupa el dedo para satisfacer su necesidad de succión, que es muy grande y no queda cubierta del todo con las tomas. Pasado el primer medio año esta necesidad va disminuyendo, pero la succión ofrece ahora al pequeño consuelo, compañía, protección y alivio en momentos de frustración, cansancio, enfado...

El pulgar, o cualquier otro dedo, está siempre ahí bajo el control del pequeño, lo que no ocurre con el chupete. Por eso hay padres que en cuanto ven que su hijo se chupa el dedo le ofrecen el chupete, porque saben que este hábito resulta más fácil de quitar con el tiempo. Algunos niños lo aceptan, pero la mayoría no.

CÓMO ACTUAR CON ÉL

Si éste es el caso de tu pequeño, toma nota de cómo debes reaccionar ante su arraigada costumbre.

  • No le obligues a abandonarla. Además de ser inútil, puede crearle ansiedad y hacer que se sienta mal consigo mismo por no obedecerte.
  • No le critiques. Si lo haces adquirirá un concepto negativo de sí mismo (“como soy malo y me chupo el dedo, mi mamá ya no me quiere”), lo que aumentará su angustia y, con ello, sus ganas de llevarse el dedo a la boca.
  • Acepta su hábito como algo natural y hasta positivo. Se trata de una forma de autoconsuelo que le puede hacer menos dependiente de ti.
  • Observa en qué momentos del día recurre al dedo. Esto te desvelará sus necesidades: lo hace porque está agotado, o rabioso, o aburrido... Así puedes poner remedio a la situación desviando su atención, acostándole, llevándole un rato al parque...

TIEMPO Y UN EMPUJÓN

No te agobies y piensa que la mayoría de los niños abandonan el hábito por sí solos, ya que maduran emocionalmente y encuentran otras “técnicas” de autoconsuelo, como hablar, entretenerse con algún juguete, acurrucarse en el regazo de sus padres...
Si cumple 3 años y el hábito de chuparse el dedo no se limita únicamente a momentos puntuales del día, ayúdale a prescindir de él. Para ello:

  • Acuerda con él una señal “secreta”, inapreciable para los demás, para hacérsela cada vez que le pilles con el dedo en la boca.
  • Anota en un calendario los días que no se chupa el dedo, junto con un bonito sol. Cuando consiga varios soles seguidos, regálale un detallito.

Sólo deberás llevarle a un psicólogo infantil por este motivo si se chupa el dedo de manera obsesiva, lastimándose la piel, para que averigüe el motivo de su tensión.

NO ES UNA MUESTRA DE REBELDÍA

El dedo siempre está al alcance del niño, por eso los intentos de alejarle de él no sólo no funcionan, sino que empeoran las cosas. Tú misma podrás comprobar que si sacas a tu hijo el dedo de la boca, se pondrá a llorar y se esconderá para volver a recurrir a su hábito. Y si le untas el dedo con ajo, cebolla o algún producto que sepa fatal, el pequeño se mostrará más agresivo. Cuanto más insistas en que lo deje, más dependiente se volverá de su pulgar.

No lo tomes como un acto de rebeldía ni de desobediencia contra ti, simplemente es una necesidad de autoconsuelo temporal.

Keywords: Chupar, chupete, dedo y succionar | Categoría: Aprendizaje

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