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¿Cómo logro que no diga palabrotas?

La mayoría de los niños de unos 4 años pasan por una etapa en la que utilizan expresiones malsonantes. ¿Cómo debemos reaccionar?

Esther García, psicóloga
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la mania de decir tacos

Desde “caca, culo, pedo, pis”, los términos escatológicos que hacen gracia a los pequeños, hasta las palabrotas más fuertes y los insultos ofensivos, que nos dejan estupefactos y no podemos pasar por alto. Tu hijo habla por los codos y está haciendo un gran descubrimiento: la utilidad del lenguaje. Eso es bueno porque su interés hace que su léxico crezca día a día. Pero entre las nuevas expresiones que se incorporan al diccionario que tiene en la cabeza hay algunas inadecuadas, que llaman mucho su atención (y la tuya) y que debe erradicar cuanto antes. ¿Cómo ayudarle?

Ejemplos a seguir

Con 4 años tu hijo se empieza a sentir “mayor” y para demostrarlo trata de imitar todo lo que asocia con edades más adultas. Ya sabes que lo que tú haces le enseña más que lo que le explicas, así que la primera medida es que controles tu lenguaje, igual que quieres que lo haga él. Pero papá y mamá ya no sois su única fuente de imitación: otros niños, la televisión, personajes de videojuegos... también ejercen una fuerte influencia. Por eso, además de no emplear tacos ni insultos, debes mostrar a tu hijo que no te gustan no sólo cuando los utiliza él, sino también cuando los dice otra persona o un personaje de la tele.

Y mucho cuidado con lo que ve. No basta con fijarse en si una película es apta o no, algunos programas o tertulias pueden ser más perjudiciales ya que utilizan un lenguaje inapropiado y enseñan conductas muy alejadas del diálogo y el respeto. 
Por otro lado, a veces una palabra se nos mete tanto en la cabeza, y más cuando sabemos que no está bien decirla, que nos sale sin querer en cualquier momento. Si le pasa a tu peque (o a ti), juega con él a sustituirla por otra palabra más divertida o menos malsonante.

Cuando diga un taco...

  • Desde la primera vez dile muy seria que es una expresión inadecuada. Puedes darle alguna alternativa aceptable. Además...
  • No le rías “la gracia” (ni siquiera sonrías), pues le reforzarías.
  • No reacciones con excesivo enfado, especialmente si lo ha hecho como una travesura para comprobar qué reacción provoca.
  • No prestes mucha atención a las expresiones malsonantes pero inofensivas (basta con que digas que no te gustan). Al ver que no te hacen reaccionar con enfado o sorpresa, dejará de utilizarlas.
  • Los insultos y las expresiones ofensivas no se deben consentir. Explica a tu hijo qué significa esa palabra y por qué es hiriente y aplica consecuencias si sigue empleándola (por ejemplo, cuatro minutos, como corresponde a su edad, en la silla de pensar).
  • Tus límites le dan seguridad.

¡No a los motes!

Gafotas, gorda, enano, retrasado,  tartaja...  Son calificativos que pueden hacer mucho daño:

  • Si es tu hija o tu hijo quien emplea estos motes despectivos, explícale que no debe hacerlo y hazle reflexionar sobre cómo se siente el otro niño. Esto bastará para que deje de hacerlo.
  • Si es tu hijo quien recibe el insulto o el apodo, enséñale a reaccionar sin insultar, agredir o llorar, empleando frases para decir que no le gusta o cómo se siente o bien salidas ingeniosas para no perder el buen humor.
  • No descalifiques tú a otras personas por sus debilidades, y aún menos delante de tu hijo.
Keywords: hablar mal, niños, palabrotas y tacos | Categoría: Aprendizaje

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