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Los "bocatas" son para la merienda

Descubre lo que prueba el primer estudio sobre los hábitos de la merienda en España. ¿Eran más saludables nuestras meriendas que las de los niños de ahora?

Elisa García Faya
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Los "bocatas" son para la merienda

¿Qué fue de aquellos bocadillos que se tomaban después del cole en el descampado de al lado de casa? ¿Y de la emoción de descubrir qué te había puesto mamá dentro del pan aquél día? La firma El Caserío y Aldeas Infantiles SOS han llevado a cabo el primer estudio sobre los hábitos de la merienda en nuestro país. Mira cuánto han cambiado las cosas.

Menos bocadillos pero más fruta

Para la elaboración del estudio se han hecho 1200 entrevistas en 600 hogares españoles. Aunque a priori parece que las meriendas de los peques de hoy son menos nutritivas de lo que lo eran las nuestras, esto no es del todo así. Se consumen más galletas y bollería así como zumos envasados, sí. Pero, según el estudio, los niños también toman ahora más leche y más fruta. Solo el 40 por ciento de los menores españoles meriendan el tradicional “bocata”, ese que era sin duda la merienda favorita del 80 por ciento de sus papás. 

No es tanto entonces lo que comen los peques lo que resta puntos a su merienda sino el tipo de actividad que realizan mientras comen. Un 40 por ciento de los niños españoles merienda mientras ve la televisión. Solo el 21 por ciento de los padres encuestados, que tienen entre 35 y 55 años, reconoce que sus meriendas se desenvolviesen en un escenario similar.

Queremos cambiar las meriendas

Afortunadamente, el estudio revela también dos cosas muy importantes. Por un lado, que los padres tienen cada vez más protagonismo en la preparación de las meriendas de sus hijos cuando antaño de esto se encargaba únicamente la mamá; y por otro lado, que aunque el 66 por ciento de los padres confiesa que prepara meriendas saludables a sus hijos y compensa con un caprichito de vez en cuando, el 54 por ciento de los adultos encuestados reconoce que le gustaría que las meriendas de sus hijos se parecieran cada día un poquito más a las que ellos hacían.

Para lograr ese objetivo todo lo que tenemos que hacer es analizar el valor nutricional de los alimentos que consumen nuestros peques. Mantendremos por eso la fruta y la leche pero trataremos de reducir el consumo de productos con azúcares añadidos. Los zumos también son más sanos si los hacemos con fruta natural. Recordad también que las harinas son mejores si son integrales. El papel de los papás es fundamental en la alimentación de los niños, de nosotros depende a qué se van a acostumbrar y cómo construirán su dieta en el futuro. 

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