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La importancia del postre en la alimentación del niño

¿Cuál es el postre idóneo para tu hijo, según lo que haya comido?

Crecerfeliz.es. Asesora: Rosario Hellín, nutrióloga.
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niño comiendo fresas

El postre es tan importante como los dos platos principales de la comida pues aporta nutrientes, proteínas y vitaminas.

Si a tu hijo todavía le cuesta masticar puedes presentárselo en formas de batido, papilla, como flan... La presentación también es muy importante para que le entre por los ojos (no te pierdas nuestras recetas de postres sanos para niños).

Completar, equilibrar...

Durante los primeros años es muy común que los niños rechacen algún alimento (lácteos, verduras...) y que ello les haga sufrir alguna carencia de los nutrientes que éstos aportan.

Al elegir o preparar el postre de tu hijo debes tener esto en cuenta, para que este plato final le aporte los nutrientes que no ha tomado en la comida o en la cena.

Si rechaza la verdura lo adecuado es que de postre le des fruta, ya que ésta contiene vitaminas, minerales y fibra en cantidades muy semejantes a las verduras y puede reemplazarlas perfectamente (si tu hijo es más pequeño, tal vez te interese saber cómo introducir la fruta en la dieta del bebé).

Ofrécesela como más le guste (en trocitos, en almíbar, batida...) y de una forma que le entre por los ojos: en un bol decorado con dibujos, pinchada en palitos a modo de brochetas...

Si el problema de tu pequeño es que todavía es pequeño y no mastica bien, ármate de paciencia con él y procura no hacer un drama de cada comida. Y, hasta que domine mejor la masticación, ofrécele postres como flanes, pasteles de frutas, arroz con leche...

 Las proteínas de la leche y el huevo y las vitaminas de la fruta equilibrarán su comida o su cena, haciendo que su alimentación sea más completa.

...Y también saciar

La otra función del postre es evitar que el niño se quede con hambre. Y es que si no se siente satisfecho, al poco de comer se pondrá a “picar”, algo que acabará desequilibrando su dieta.

Casi todos los postres son dulces para poder realizar este cometido, ya que este sabor sacia más que el salado.

Ni premio ni castigo

Por estos motivos debes cuidar mucho el postre que des a tu pequeño y no utilizarlo para premiarle o castigarle según se porte, porque la comida no es una recompensa.

 Así que olvídate de la frase “si no te acabas el puré, no hay postre”, porque los niños que comen poco son los que más necesitan “rematar” sus comidas.

Tampoco es recomendable “premiar”a tu hijo dándole dulces siempre que se porte bien, porque además de aumentar las calorías de su dieta, podrías llevarle a hacer la asociación “postre bueno; dulces; postre malo: fruta o leche”.

 En los cumpleaños, fiestas y ocasiones especiales sí puede tomar tartas y bollos de postre, porque por un día no van a descompensar su alimentación, pero no como norma.

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