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Acetona

La acetona la produce el hígado cuando el cuerpo del niño necesita azúcar y no lo tiene. Es una sustancia tóxica y por ello genera desequilibrios en el organismo.

  1. ¿Qué es la acetona?
    La acetona o cuerpos cetónicos son sustancias creadas por el hígado cuando la glucosa se encuentra en niveles muy bajos y que a grandes dosis resultan tóxicas. El organismo halla en ellas una fuente alternativa de energía hasta que los niveles de azúcares vuelven a la normalidad.
  2. ¿Cómo se reconoce en el niño?
    El aliento de un niño con acetona tiene un olor particular a manzanas ácidas, tipo reineta, especialmente a primera hora de la mañana. A veces el niño con acetona también se encuentra muy cansado y vomita. Si no estás segura, lo mejor es que utilices unas tiras reactivas que se venden en las farmacias sin receta médica, que te confirmarán o no la presencia de acetona en su orina.
  3. ¿Por qué se produce la acetona?
    Porque las necesidades de glucosa del niño son entre dos y cuatro veces superiores a las de un adulto, mientras que sus reservas son mucho más limitadas. Así, sucede que ante largos periodos de ayuno, provocados por algún trastorno digestivo, por alguna molestia que le impida comer con normalidad o por una infección, el niño es capaz de generar azúcar a través de las grasas (y las grasas generan acetona) para que su organismo tenga suficiente energía y pueda hacer frente a una posible crisis de hipoglucemia o bajada del azúcar en sangre.
  4. ¿Cómo puedo tratar la acetona del niño en casa?
    Ofrece al niño bebidas azucaradas (agua con azúcar, zumos...) o un refresco de cola, si tiene edad para tomarlo. Si lo tolera bien, dale un yogur con azúcar o unas galletas, para mantener los niveles de glucosa hasta la siguiente comida. No des al niño agua con bicarbonato o leche condensada, estos remedios tradicionales no le ayudarán a dejar de producir acetona.
  5. ¿Qué hago si no para de vomitar?
    Ésta es una situación muy común en niños con acetona, porque a partir de ciertos niveles, los cuerpos cetónicos provocan vómitos por sí solos. Estos vómitos impiden que el niño coma o beba y, por tanto, termine con la situación de ayuno, que es la causante del aumento de acetona. La solución es ofrecerle el zumo en pequeñas dosis, cucharaditas de entre 5 y 15 cc cada 5-10 minutos, para evitar que cantidades mayores provoquen vómitos y la situación empeore.
  6. ¿Si el niño tiene acetona debo llevarle al médico?
    La acetona en sí, al igual que ocurre con la fiebre, es un seguro de que el organismo responde ante situaciones anormales y en la mayoría de los casos no representa ningún peligro. Al administrar bebidas azucaradas la crisis suele remitir por sí sola. Si después de 24 horas la situación no ha mejorado, sí debes acudir al médico, ya que grandes dosis de acetona son tóxicas para el organismo y hay que combatirlas.
  7. ¿Qué enfermedades provocan acetona?
    Puede acompañar a faringitis, a diarreas, infecciones intestinales o cualquier infección con fiebre. También es posible su aparición en niños sanos (antes de los tres años) durante periodos de crecimiento excesivo, inapetencia, cansancio o estrés. En estos casos el retraso de la hora a la que el niño desayuna puede favorecer la aparición de acetona.
  8. ¿Se puede prevenir?
    Difícilmente cuando la acetona es consecuencia de una enfermedad. En el resto de los casos, una dieta baja en proteínas y rica en carbohidratos puede prevenir la subida. También es importante evitar que el niño menor de tres años pase más de una noche en ayunas.
  9. ¿Y si no se le quita?
    Consúltaselo al médico para que realice o solicite las pruebas oportunas y descarte la posibilidad de que el niño padezca alteraciones metabólicas (diabetes o hipertiroidismo). Los casos de niños hipoglucémicos son muy escasos.
  10. ¿Qué hacer si es crónica?
    En un niño sano las subidas de acetona son esporádicas y suelen disminuir a partir de los cuatro años. Pero en diabéticos, celiacos o niños con hipertiroidismo, el aumento de acetona, al ser consecuencia de sus enfermedades, puede no desaparecer. En estos casos el endocrinólogo indicará el tratamiento pertinente para mantener los niveles de azúcar y evitar las crisis de acetona que, cuando son continuas, disminuyen el pH de la sangre dificultando su oxigenación.

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