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Meningitis

Inflamación de las meninges, que es una de las membranas que protegen el encéfalo y la médula espinal.

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Existen diferentes tipos de meningitis según el agente causal: en general se clasifican en bacterianas (la más común es la meningitis aminocócica y la tuberculosa), víricas y toxoalérgicas.
Los síntomas más claros de esta enfermedad, son intensos dolores de cabeza, rigidez del cuello, vómitos, pulso lento, presión anormal o abombamiento anormal de las fontanelas en los bebés y erupción cutánea que no se borra con la presión, entre otras. Si se confirma el diagnóstico de meningitis, pedirá una punción lumbar para determinar con precisión su origen.

El tratamiento de la meningitis de origen vírico sólo es sintomático y, por tanto, únicamente permite remediar el dolor y la fiebre que produce. En el caso de que esté causada por una bacteria, debe administrarse lo antes posible un tratamiento antibiótico adaptado al germen.
Las técnicas médicas actuales permiten curar esta enfermedad sin dejar secuelas en la mayoría de los casos, especialmente si se realiza un diagnóstico y, por lo tanto, el tratamiento a tiempo.

La prevención. Existen varias vacunas que en cualquier caso no son definitivas y sólo aportan una solución parcial y que además no están incluidas en el calendario de vacunación sistemática. De hecho, estas vacunas sólo se emplean en grupos de riesgo o cuando el niño presenta factores predisponentes particulares. La vacuna antimeningocócica no protege contra todos los tipos de meningococos. La vacuna anti-Haemophilus puede administrarse precozmente, antes de los seis meses. La vacuna antineumocócica no siempre se tolera bien.

Los familiares de un enfermo de meningitis deben tratarse y/o vacunarse para evitar la propagación de la enfermedad.

Véase: Punción lumbar

© Larousse Editorial S.L.

Keywords: meningitis | Categoría: Salud

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